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Opinión

Mesa Revuelta/Los 100 días de #4T

Los primeros 100 días del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador han transcurrido con más pena que gloria, al menos en San Luis Potosí.

Una gira presidencial en el municipio morenista de Cedral para presentar la nueva canasta básica, con abucheos, inducidos o no, en contra del gobernador Juan Manuel Carreras López.

El espaldarazo “políticamente incorrecto” –en ese mismo evento de Cedral– al delegado Gabino Morales con un mensaje de intolerancia y censura desde el poder supremo hacia quien lo ha denunciado por ´presuntos abusos y a quien lo cuestiona por su desempeño.

La visita del secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú,  para inaugurar la “modernización” del entronque Logistik.

Mucho antes, AMLO siendo presidente electo estuvo en Palacio de Gobierno en una reunión con Carreras, la clase política en pleno y las élites locales, mientras los de abajo se quedaron afuera, esperándolo para saludarlo y expresarle sus simpatías que son innegables hacia su persona.

En esa ocasión formó parte de la reducida comitiva presidencial Esteban Moctezuma Barragán, secretario de Educación Pública, lo que desató la especulación de que sería el bueno para la sucesión estatal del 2021.

La reubicación de la SCT a la capital potosina, rezagada medio siglo en materia de comunicaciones, urbanización y servicios, no avanza, la decisión se tambalea aunque Espriú diga que se mantiene, el gobierno de Querétaro ya alzó la mano.

Los principales delegados federales, Gabino Morales y Leonel Serrato, descoordinados, sin estrategias mediáticas para difundir las acciones del gobierno y confrontados entre sí, colocan a #SLP entre los últimos lugares del país en el levantamiento del censo para los programas sociales.

Gabino es rehén de expriistas y panistas; Leonel de la llamada “mafia del poder” doméstica encarnada por Horacio Sánchez Unzueta y sus secuaces.

La bancada local de Morena y sus aliados se esfuerzan por superar a la anterior legislatura en el incumplimiento de promesas y en la obtención de privilegios; la bancada federal  no se ha diferenciado de las del PRI y PAN.

Esas son algunas de las estampas en el estado potosino del nuevo gobierno federal y el partido gobernante, más palabras que hechos concretos, más escándalos que trabajo. Así como están las cosas resultará difícil que la Cuarta Transformación cumpla sus objetivos.

“Chalecos Azules”

Desde su aparición en ciudades del Bajío para protestar en contra de AMLO por el desabasto de gasolina, los “chalecos amarrillos” fueron identificados como panistas; en la protesta de este domingo en la Plaza de Fundadores de ese movimiento “apartidista” como parte de una jornada nacional para criticar los 100 días de gobierno federal, ni siquiera se esmeraron en ocultar su filiación al encabezarla la militante panista Teresa Muriel Pons, enfundada en un apartidista “chaleco amarillo”.

Ella reconoció el combate al huachicoleo pero puso en duda sus resultados al recordar que aquí había un caso muy sonado (en referencia al priista José Luis Romero) y no ha pasado nada.

Fallo dirigido

Que en el Tribunal Electoral de SLP hubo línea palaciega para que se emitiera una resolución favorable al delegado Gabino y echar abajo la suspensión de seis meses como militante de Morena que determinó la Comisión de Honestidad y Justicia que preside Héctor Díaz Polanco. [Javier Padrón]

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