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Mesa Revuelta/Las cámaras en su tinta

La cúpula del sector privado local ha sido desde siempre territorio masculino.

La mujer empresaria ha figurado como decoración o para avalar las decisiones de los dirigentes hombres.

Es cierto que, de manera inusitada, por primera vez una mujer encabeza la Canacintra, Clara Leticia Serment Cabrera, sin duda, un gran avance para que más mujeres puedan acceder a las dirigencias de los organismos empresariales.

Donde hay señales en sentido contrario es en Nuestro Centro, apéndice de la Canaco, este fin de semana estalló la controversia porque se le cerró el paso a Alejandrina Cedillo, empresaria del ramo de lencería y que se ha distinguido por sus posturas críticas contra los gobiernos estatal y municipal

Antes que ella, ya dos mujeres han sido dirigentes, por lo que se alega, en un boletín de Nuestro Centro que preside Alberto Narváez Arochi, que no es una exclusión por su género, sino por otras razones:

“Este exabrupto [en referencia a la inconformidad de Cedillo] nos pone en alerta para escoger a una persona que en su historial de participaciones empresariales y sociales no tenga tantos conflictos (hoy vemos uno más) pues nuestra agrupación tiene una presencia de más de 30 años de ser un portavoz con autoridades, agrupaciones empresariales y sociedad civil”.

En su condición de vicepresidenta y por decisión propia, Cedillo busca ser la presidenta y además le hicieron creer que ella sucedería a Narváez Arochi, y le dieron un portazo y de pilón la ningunean al considerarla conflictiva solo por expresar sus opiniones con libertad.

El resto del consejo directivo, la cúpula del organismo, son puros hombres y junto con Narváez suscribieron el boletín con el que pretendieron lavarse las manos: Alejandro Pérez Rodríguez (presidente de la Cámara Nacional de Comercio), Francisco Javier Acosta Leos, Gerardo Chevaile Ramos, Javier Muriel Pons, José Luis Lozano Andalón, Josué Marcelino Guerrero Castillo, Juan Manuel Leos Herrera y Moris Chevaile Ramos, lo que deja en entredicho el argumento de que no actúan bajo criterios machistas.

Aseguran estar a favor de que una mujer ocupe la presidencia, pero que no se salga del guion que ellos le dicten.  

El caso de Cedillo pone sobre la luz la falta de democracia, transparencia y discriminación por género con la que se manejan los líderes empresariales y el uso de las cámaras para objetivos muy distintos a los establecidos; otro criterio que pesó en contra de ella, es que difícilmente se vuelve aplaudidora de las autoridades, y la línea es alabar, encubrir y no criticar las omisiones y malas acciones de los gobiernos locales, con el federal es otro cantar.

En la cúpula del sector privado impera la línea de confrontación contra lo que haga y deje de hacer el Presidente AMLO. El que articula esta postura es el dirigente de la Coparmex, Jaime Chalita, ni siquiera le da el beneficio de la duda, y se cierra por lo pronto la posibilidad de una reunión de trabajo a favor de la entidad.

¿CON AMLO NADA?

Esto viene a colación porque pasan los meses y no se ve para cuando se organice la reunión de los dirigentes empresariales potosinos con el Presidente AMLO en Palacio Nacional, mientras que los de otras entidades ya lo han hecho.

En estas reuniones con el Ejecutivo Federal, se le presentan los proyectos económicos que son necesarios impulsar en cada entidad y los apoyos que requieren los distintos sectores de la iniciativa privada.

El presupuesto estatal ya se cocinó y la cúpula del empresariado potosino no tuvo interés en gestionar ante AMLO más recursos, todo se lo dejaron a los políticos que tampoco hicieron ningún esfuerzo, como si San Luis Potosí no tuviera necesidades.

Con esa actitud se ve difícil que se autoricen recursos para los planes de movilidad, el retiro de las vías del ferrocarril de la ciudad, para seguridad y créditos para los medianos y pequeños empresarios, y ya se avizora un tijeratazo para el presupuesto del quinto año del doctor Carreras. 

REDES SOCIALES EN EL 2021

La maestra redimida Elba Esther Gordillo rompió con Juan Iván Peña Neder, quien se desempeña(ba) como representante de las Redes Sociales Progresistas, organización que maneja René Fujiwara, nieto de la exlideresa magisterial.

Ya salió aquí Jean Castilla Jonguitud, a su vez nieto del exgobernador Carlos Jonguitud, para echarle todas las piedras posibles a Peña, conocido por los potosinos por su paso accidentado como asesor del exgobernador Fernando Silva Nieto y con un historial de escándalos en Michoacán y la Ciudad de México, fue también asesor de Manuel Camacho Solís, luego funcionario calderonista en el reparto de concesiones de casinos y ahora pejista de oportunidad.

Castilla aclaró que él es el delegado estatal de las Redes Sociales Progresistas y no Antonio Navarro Robles Gil, exdirector de los invernaderos de la milagrosa Santa Rita. Este membrete de la profesora está muy cerca de convertirse en partido político y participaría con registro condicionado en las elecciones para gobernador el 2021, y seguramente apoyando al candidato que postule Morena.

Castilla, cuando el gordillismo mandaba en el PANAL, en la elección del 2015 fue candidato a la alcaldía capitalina y mandó por un tubo al candidato del PRI, Manuel Lozano Nieto, por el que tenía que declinar según la línea de la Gordillo, que terminó por respetar su decisión. Ya fue diputado local y quiere un buen lugar en las próximas elecciones. [Javier Padrón]

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