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Cultura

Isadora Duncan renace en el cine

Jorge Ramírez Pardo

La danza –particularmente la moderna y contemporánea- suele dialogar con el cine, casi siempre con tino singular. Son, como en el montaje fílmico, la suma de talentos interdisciplinarios convertidos en multiplicación. Las películas como Isadora (1968) de Karel Reisz, Cisne negro (2010) de Darren Aronofsky, Pina (2011) de Win Wenders son muestras de la anterior afirmación.

A ello vale agregar cuán afortunada es Isadora Duncan quien, además de ser referente en documentales y reportajes como iniciadora de la Danza Moderna, vuelve a estar presente en el cine con la película reciente Los hijos de Isadora (Les Enfants d’Isadora) del director francés Damien Manivel, premiada en Europa,

 y en el próximo marzo presente en la edición 11 del Festival Internacional de Cine, FIC-UNAM.

Les Enfants d’Isadora

La nueva película inspirada en Isadora Duncan, aborda un aspecto particular en la vida de la bailarina y coreógrafa, su dedicación recurrente a los niños remarcada por la pérdida de sus propios hijos infantes, Dooude y Patrick, en 1913, cuando un carruaje en el que viajaban de Versalles a París se precipitó en el río Sena. 

Luego de la pérdida de sus dos hijos, Isadora creó el concepto de la “madre solitaria” y montó la coreografía “Madre”, en el cual una mujer cuida a sus hijos y, en un momento de extrema compasión, los deja marchar. Así pudo expresar y paliar con lenguaje corporal rítmico su gran dolor para el cual la palabra era insuficiente.

En la coreografía “La Madre”, la bailarina avanza por el escenario con pasos vacilante, la posición de sus brazos es firme mientras acunan un volumen imaginario, a sus hijos muertos; los llevaba hacia su lugar de reposo, los acaricia y, finalmente, alza los brazos como alas y miraba al cielo para despedirlos, antes de derrumbarse.

A más de 100 años del suceso trágico, el ex bailarín Damien Manivel, ahora director fílmico, hace una película con cuatro mujeres de distintas edades y condiciones, quienes representan pasajes coreográficos que recuperan la coreografía mencionada.

El argumento tríptico

Les Enfants d’Isadora –opina la analista de Giorgia Del Don- es a un tiempo un homenaje a una mujer libre y atípica que revolucionó la historia de la danza y un intento de recrear, a través de imágenes, la sensación de pérdida y vacío que exuda la conmovedora coreografía de Duncan. Este film es una obra compleja que implica una exhaustiva comprensión de ambas formas de arte, la danza y el cine, que coexisten en armonía en la película, sin que ninguna eclipse a la otra.

La película está conformadaportres segmentos, y en ellos bailan tres mujeres distintas en edad, biotipo y contexto, pero proyectan sentimientos iguales: los que Isadora Duncan desveló en la coreografía Madre.

En la primera parte, una bailarina joven. protagoniza Agathe Bonitzer, investiga la obra de Duncan y copia el esquema del solo La Madre para interpretarlo. Está guiada por una voz en off que lee pasajes de la biografía de Duncan.

La segunda parte, está protagonizado por una adolescente (Manon Carpentier), alumna de danza con síndrome de Down, y su profesora (Marika Rizzi), quien le muestra libros de técnica sobre la bailarina Isadora Duncan y también le lee textos de su libro autobiográfico Ma Vie (Mi vida).

La tercera historia es de una espectadora (la coreógrafa estadounidense Elsa Wolliaston), el día del estreno, quien cierra el círculo con sus lágrimas porque comparte la tragedia de Duncan.

Las tres mujeres representan a Isadora Duncan, con su dolor y su complejidad, y encarnan facetas distintas de su personalidad. Isadora Duncan escribió en su libro biográfico: ” La danza no le pertenece a nadie. Cada una de nosotras debe encontrar su propia forma de moverse, nuestra propia forma de hacer las cosas”.

El director de la película y su elenco

Damien Manivel , realizador de Les Enfants d’Isadora, luego del estreno de la película en el Festival de Locano, en entrevista otorgada al portal Cineuropa comenta: Elegí la historia de Isadora Duncan como tema de mi película, pero también tengo la sensación de que ella me eligió para contar su historia y hacer esta película. Me sumergí en el personaje de Isadora Duncan, en su biografía, en sus fotos y quedé conmovido e inspirado por su vida. Esa mujer me inspira, pero me inspira aún más su faceta artística: su relación con el arte, su exceso y el hecho de que ve el arte como algo muy poderoso. Esto es algo bastante raro y anacrónico hoy en día. Duncan dice: “el arte es vital”. Esta frase me conmovió.

Dejé de bailar hace mucho tiempo, pero todavía tengo recuerdos, sensaciones. Y pienso mucho en el baile, porque sigue siendo mi primera pasión, por encima del cine. Para responder honestamente, creo que influye en mi forma de ver a las personas. Intento ver siempre a los actores como si estuvieran bailando. Incluso si veo a una pareja caminando de la mano, en la pequeña pantalla de mi cámara imagino que están bailando. Así es como siento una emoción, grabando cosas muy simples que me dicen que el baile, su poder, está en todas partes.

La danza contemporánea a menudo se percibe como un poco difícil de abordar. Tenemos la impresión de que no entendemos, de que somos un poco tontos. Creo que la película hace el movimiento opuesto, invita al espectador a comprender cómo es buscar un baile en el que los gestos pueden hacerte sentir una emoción. Un amigo que vio la película me dijo: “No sabía nada sobre danza y creo que entendí algo”. Me gustó porque es en cierto modo lo que estoy tratando de hacer. Me parece lamentable que la gente piense que el baile está lejos de ellos. Todos somos capaces de bailar.

Estructuré la película en tres partes porque quise hacer que pasara por diferentes cuerpos, diferentes edades, pero también diferentes historias. De hecho, quería que la película en si misma fuera un gesto de transmisión. Me parece muy agradable que la película pueda transmitir energía de una persona a otra. Es muy importante. Además, como digo en la película (con palabras de ella misma): el baile no le pertenece a nadie. En mi película quiero tener a personas muy diferentes, incluso distantes del mundo de la danza. Esta es mi forma de decir: no importa tu edad o tu historia, el baile te pertenece.    

La primera Isadora fílmica

La arriba mencionada película Isadora del oficioso director checo/británico Karel Reisz, es también merece recomendación. Su argumento es una construcción biográfica de la bailarina y coreógrafa Isadora Duncan con soporte en su libro también ya citado, Mi vida. Fue realizada en 1968 y tiene vigencia. La protagonista de la misma es la actriz inglesa Vanessa Redgrave en una de las mejores construcciones de un personaje fílmico y papel protagónico de su trayectoria. La película se puede ver con calidad en el portal mexicano Filminlatino: https://www.filmin.es/pelicula/isadora

Por su parte, el director Reisz, pertenece a una corriente vanguardista conocida como Free Cinema Inglés y tiene entre sus filmes más destacados los siguientes: Morgan, un caso clínico (1966), La mujer del teniente francés (1981), Dulces sueños (1985), y Todo el mundo gana (1991).

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