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Opinión

Cabos sueltos

La mera posibilidad no es todavía una libertad

El anuncio de que los diputados locales impulsan una iniciativa para crear una nueva Ley de Movilidad, podría provocar que miles de potosinos pasen de manera casi instantánea de la sorpresa a la ilusión y del enojo a la desesperanza.

Y es que cualquiera se podría entusiasmar al leer el comunicado en el que se promete “establecer las bases y principios para garantizar el derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad”.

Pero como diría el gran ensayista Gabriel Zaid: “La mera posibilidad no es todavía una libertad”.

De la ilusión al desencanto

No es que se quiera ser pesimista, se trata de ser realista y contamos con harta evidencia histórica en la que la sola creación de leyes no garantiza el cumplimiento de esas buenas intenciones.

Lo cierto es que ilusionados todos, esperaremos que se materialice esa ley lo antes posible y en las mejores condiciones. Varias décadas han transcurrido y no hay gobernante que decida entrarle al complejo tema de la movilidad en una entidad en la que viven y se mueven más de dos millones 800 mil habitantes de los cuales, el 66 por ciento vive en zonas urbanas.

Les vendría bien…

Esperemos pues, que los diputados puedan darse un saludable baño de pueblo o un golpe de realidad antes de votar esa iniciativa y puedan vivir por algunas horas al menos, la angustia y miedo que padecen miles de jóvenes potosinos que salen corriendo de su última clase a las 9 de la noche en alguna universidad pública y corren para vencer varios obstáculos en los que -literalmente- se juegan la vida en el transporte público. Deben correr para alcanzar el último camión y ya en él… deben rezar para que no los asalten, agredan o acosen.

Aunque para muchos potosinos no hay que esperar la complicidad de la noche para padecer las múltiples problemáticas del transporte urbano, pues a plena luz del día, te quitan el celular sin que medie algún síntoma, y ya los empujones, cobros, retrasos y largar esperas, se tornan le menor de los males a bordo de alguna de las más de mil 100 unidades del transporte, que están controladas por 15 empresas, que diariamente mueven a más de medio millón de pasajeros en poco más de 40 rutas.

De las varias dudas que se asoman destaca que se ponga en la misma balanza de “prioridad” el desplazamiento de las personas y grupos vulnerables con “bienes y mercancías”, aunque se aclara que habrá una “jerarquía de la movilidad” con la intención de disminuir “los impactos negativos sociales, de desigualdad, económicos, a la salud, y al medio ambiente, con el fin de reducir muertes y lesiones graves ocasionadas por siniestros viales, mediante la preservación del orden y seguridad vial”.

La movilidad se entiende como el conjunto de desplazamientos, de personas y mercancías, que se producen en un entorno físico, incluye muchos aspectos complicados y urgentes de resolver, pero entre los prioritarios debe destacar la calidad y eficacia del transporte urbano, ese que mueve a miles de potosinos de todas edades y condiciones.

El comunicado del Congreso del Estado, señala que se pretende apoyar con el “Sistema Estatal de Movilidad y Seguridad Vial y la información proporcionada por el Sistema de Información Territorial y Urbano del Estado de San Luis Potosí” habrá que confiar en que no se torne sólo en una estructura de pesada y onerosa burocracia.

Por Lidia Juache

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