Kristell Vargas
La entrada en vigor de la llamada Ley Silla y la eventual implementación de la reducción de la jornada laboral representan dos desafíos importantes para los negocios establecidos en el primer cuadro de la ciudad, señaló Mónica Heredia, presidenta de la asociación civil Nuestro Centro, al firmar que ambos cambios obligarán al comercio a adaptar gradualmente sus dinámicas laborales, dependiendo de las circunstancias propias de cada giro.
“El Centro Histórico concentra una altísima densidad de comercio minorista, con características muy distintas a las de la industria. En muchos establecimientos predominan las jornadas de medio turno, lo cual plantea retos específicos frente a estos cambios”, explicó la empresaria.
Sobre la reducción de la jornada laboral, cuyo proceso de análisis legislativo comienza en junio, Heredia subrayó que, antes de aprobarla, debió priorizarse una discusión en torno a la productividad, como lo han hecho otros países. “El debate debe enfocarse ahora en los ‘cómo’: cómo mantener o recuperar la productividad cuando se reduzcan las horas de trabajo”, puntualizó.
Añadió que cada establecimiento, de acuerdo con su número de empleados, tamaño y tipo de operación, tendrá que diseñar su propia estrategia para cumplir con las nuevas disposiciones sin afectar su operación.
En cuanto a la Ley Silla, vigente desde el pasado martes, Heredia comentó que muchos negocios ya habían comenzado a implementar espacios de descanso desde el regreso a las actividades tras la pandemia de COVID-19. “Eso nos da una ventaja; de manera indirecta, algunos ya habían dado pasos hacia el cumplimiento de esta nueva legislación”, afirmó.
Finalmente, destacó que ambas medidas están orientadas a transformar las condiciones laborales, por lo que consideró fundamental que también se promueva una cultura enfocada en la productividad. “No se trata sólo de cumplir con la ley, sino de encontrar mecanismos que permitan que los negocios sigan siendo viables”, concluyó.

