Mientras las aguas comenzaban a retirarse de Camp Mystic, en Hunt, Texas, el dolor persistía. El sábado empezaron a conocerse las identidades de algunas de las víctimas que murieron en las inundaciones repentinas ocurridas un día antes en el estado.
Al menos 43 personas, incluidos 15 niños, fallecieron en el condado de Kerr después de que una tormenta dejara casi 30 centímetros de lluvia. El desbordamiento del río Guadalupe arrasó con la región montañosa, conocida por sus campamentos de verano. Otras ocho personas murieron en condados cercanos.
Las autoridades estatales informaron que 27 niñas del Camp Mystic, un campamento cristiano para niñas ubicado a orillas del río, seguían desaparecidas 36 horas después del desastre. Entre las víctimas confirmadas el sábado se encontraban una niña de 8 años de Mountain Brook, Alabama, y la directora de otro campamento cercano.
El gobernador Greg Abbott visitó el lugar junto a los equipos de rescate y aseguró que las autoridades trabajarán día y noche para localizar a las niñas y a otras personas que fueron arrastradas por la corriente. Hasta ahora, se estima que unas 850 personas han sido rescatadas.
Incluso el papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, ofreció oraciones especiales por las víctimas durante su bendición dominical. “Sinceras condolencias a todas las familias que han perdido a seres queridos, en particular a sus hijas que estaban en campamentos de verano”, expresó.
Un lugar feliz convertido en tragedia
El Camp Mystic fue fundado en 1926 y, con el tiempo, se volvió tan popular que las familias deben inscribir a sus hijas con años de anticipación. Fotos y videos previos a la inundación mostraban un lugar idílico: cabañas con techos verdes, rodeadas de robles y cipreses, con niñas pescando, montando a caballo o haciendo coreografías en grupos.
Tras el paso de la tormenta, el paisaje cambió drásticamente: una camioneta sobre dos ruedas incrustada en un árbol, paredes arrancadas, muebles destruidos, y pertenencias flotando junto a ramas rotas.
Equipos de emergencia recorren las orillas del río con la esperanza de hallar sobrevivientes. Las redes sociales se han llenado de fotografías de las menores desaparecidas.
Chloe Crane, exmonitora del campamento, expresó su tristeza al recibir noticias de la tragedia: “Lloré porque Mystic es un lugar muy especial. No puedo imaginar el terror que sentiría una monitora con 15 niñas pequeñas a su cargo. Las cabañas fueron arrasadas”.
Crane recordó el campamento como un refugio para ganar confianza e independencia. “Ahora ese lugar feliz se ha convertido en una historia de horror”, dijo.
Advertencias y evacuación
Funcionarios estatales y locales defendieron su actuación frente a las críticas por la falta de alertas. El Servicio Meteorológico Nacional había emitido una advertencia el jueves y varias alertas de inundación repentina en la madrugada del viernes. Aunque se preveían entre 3 y 6 pulgadas de lluvia, cayeron 10 en poco tiempo. El río Guadalupe subió 26 pies en solo 45 minutos, superando su escala de medición.
No está claro si Camp Mystic contaba con un plan de evacuación. El juez del condado, Rob Kelly, dijo que la zona no tiene un sistema de alerta local y que nadie anticipó una crecida de tal magnitud.
El viernes por la tarde, agentes del Departamento de Caza y Pesca de Texas comenzaron la evacuación. Ataron una cuerda para que las niñas cruzaran un puente mientras el agua les llegaba a las rodillas.
Elinor Lester, de 13 años, fue evacuada en helicóptero. Dijo que se despertó a la 1:30 am por el sonido del agua. Ella estaba en una cabaña elevada, pero otras niñas más pequeñas dormían cerca del río. “Fue muy aterrador”, afirmó.
Su madre, Elizabeth Lester, relató que su hijo también logró escapar de Camp La Junta, cercano a Mystic. Un monitor despertó a los niños, rompió una ventana y los ayudó a nadar hacia afuera. Camp La Junta y Camp Waldemar informaron en redes sociales que todo su personal y campistas están a salvo.
Elizabeth rompió en llanto al ver a su hija con un oso de peluche y un libro en las manos. “Mis hijos están a salvo, pero saber que otros siguen desaparecidos me está matando por dentro”, dijo.
La incertidumbre de los padres
Docenas de familias compartieron en redes sociales que recibieron llamadas devastadoras de las autoridades informando que sus hijas no habían sido localizadas. Camp Mystic envió un correo a los padres de unas 750 campistas, asegurando que si no han sido contactados, sus hijas están a salvo.
En 1987, otra tragedia afectó la región: un autobús de un campamento cristiano fue arrastrado por una inundación. Diez adolescentes del campamento Pot O’ Gold murieron al no lograr evacuar a tiempo cerca de Comfort, a unos 50 kilómetros de Hunt.
Con información de: Univisión

