Con una última interpretación de “Paranoid”, su mayor éxito, el legendario Ozzy Osbourne y su banda Black Sabbath se despidieron de los escenarios el sábado con un concierto multitudinario en Birmingham, su ciudad natal. El estadio Villa Park del Aston Villa se transformó por una noche en un templo del heavy metal.
“I love you (los amo)”, gritó Osbourne desde el escenario, sentado en un trono diseñado especialmente para su despedida. A sus 76 años, el “Príncipe de las Tinieblas” sufre Parkinson desde hace varios años, pero eso no impidió que ofreciera un adiós crudo, emotivo y lleno de energía, acompañado por sus compañeros de banda y decenas de miles de fanáticos de todo el mundo.
El vocalista, ícono del rock por momentos tan míticos como cuando mordió la cabeza de un murciélago en pleno concierto, se mostró vulnerable ante su público, lo que conmovió a muchos. “Podía ver nuestro apoyo y eso me hizo llorar”, comentó Lilly Chapman, una seguidora de 29 años.
Black Sabbath no se reunía en su formación original desde hacía 20 años. Sobre el escenario estuvieron Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward. A ellos se unieron figuras emblemáticas del metal y el rock como Metallica, Guns N’ Roses, Pantera, Slayer, Tom Morello (Rage Against The Machine), Steven Tyler (Aerosmith) y Ron Wood (Rolling Stones).
Los asistentes, muchos con camisetas negras, barbas tupidas y tatuajes, coreaban cada canción y sacudían la cabeza en un ambiente festivo que recordó al de los aficionados más apasionados del fútbol inglés.
“Esto solo ocurre una vez en la vida”, dijo emocionado Rich Newlove, quien viajó desde el norte de Inglaterra. “Ozzy estaba en mejor forma y con mejor salud de lo que esperaba”, afirmó con una cerveza en la mano tras el concierto.
Aunque la emoción fue compartida, muchos la describieron como agridulce: pudieron ver al ídolo, pero sabían que sería la última vez. Jared Higginbotham, un estadounidense de 34 años que viajó desde Texas junto a su novia, lo resumió así: “Va a ser el mayor concierto de metal de todos los tiempos”.
Las entradas, pese a su elevado precio, se agotaron en apenas 16 minutos. Los fondos recaudados serán destinados a organizaciones benéficas como Cure Parkinson’s y el Hospital Infantil de Birmingham.
Henry Broderik, un barrendero de Cambridge de 22 años, pagó 415 libras (560 dólares) por su entrada porque “era todo lo que quedaba”.
Ozzy, además de ser conocido por sus escándalos, se volvió una figura popular para nuevas generaciones gracias a su programa de telerrealidad familiar “The Osbournes”, transmitido por MTV en los 2000.
Black Sabbath ha vendido más de 75 millones de discos y es considerado uno de los pioneros del heavy metal, con clásicos como “Paranoid”, “War pigs” e “Iron man”.
Con información de: Infobae

