Este centro está Inspirado en modelos de agroecología avanzada de países como Australia, Egipto, India y diversas regiones de Europa
En un contexto de crisis climática, deterioro del suelo y pérdida de biodiversidad es cada vez más visible dentro del territorio nacional, un centro de investigación académica con enfoque agroecológico ha comenzado a tomar forma en el altiplano potosino.
Se trata del CICITAGRO (Centro de Investigación Científica y Tecnológica Agroecológica), un proyecto pionero en San Luis Potosí, gestado desde la iniciativa de varios especialistas , que busca aplicar ciencia avanzada para regenerar tierras agrícolas y transformar los modelos de producción rural.
Dirigido por los doctores Namay Manuel Martínez Oseguera y José Ramón Pedroza Sierra, el centro opera desde el rancho “El Colorado” en Villa de Arriaga, y articula un enfoque que combina innovación científica con prácticas tradicionales y conocimientos provenientes de experiencias internacionales.
Este centro está Inspirado en modelos de agroecología avanzada de países como Australia, Egipto, India y diversas regiones de Europa, el CICITAGRO propone un camino alternativo frente a la agricultura convencional y su dependencia de agroquímicos.
Pero más allá de una propuesta técnica, el proyecto representa un esfuerzo por insertar a San Luis Potosí en el mapa de la investigación aplicada al campo, con el uso de biotecnologías regenerativas, análisis de suelos, procesos de secuestro de carbono y monitoreo de productividad agrícola desde un enfoque ecológico.
Según sus impulsores, el impacto del centro no se limita a la investigación académica, también contempla trabajo directo con comunidades rurales, productores locales y gobiernos. Entre los beneficios previstos están la mejora tangible de la fertilidad del suelo, la recuperación de semillas nativas, la dignificación del trabajo campesino y la producción de alimentos sin contaminantes químicos.
“Las mejoras en las tierras pueden observarse en apenas dos o tres meses, aunque el proceso completo de regeneración puede tomar hasta cinco años”, explica el equipo, que también destaca el papel de los microorganismos del suelo y de la biodiversidad como elementos clave para la sostenibilidad agropecuaria.Según sus impulsores, el impacto del centro no se limita a la investigación académica, también contempla trabajo directo con comunidades rurales, productores locales y gobiernos. Entre los beneficios previstos están la mejora tangible de la fertilidad del suelo, la recuperación de semillas nativas, la dignificación del trabajo campesino y la producción de alimentos sin contaminantes químicos.
En una región históricamente relegada del desarrollo científico, CICITAGRO plantea una apuesta de largo aliento en donde se planea combinar ciencia, campo y sostenibilidad para enfrentar los retos del cambio climático, la inseguridad alimentaria y la degradación ambiental desde el centro del país. Es, hasta ahora, el primer proyecto con este enfoque en todo el estado.
Con Información de El Sol de San Luis.

