Federico Anaya Gallardo
La serie de TV Broadwalk Empire fue producida, entre otros, por Mark Wahlberg, Martin Scorsese y Terence Winter. Tuvo cinco temporadas y un total de 56 episodios que se transmitieron por HBO entre 2010 y 2014. La he traducido en el título de esta kino-reseña como El Imperio del Malecón porque El Imperio del Contrabando reduce mucho el significado. El problema (¿ó la ventaja?) de la palabra malecón es que a los mexicanos nos remite al puerto jarocho y a nuestras propias historias gansteriles. Por otra parte, el uso de malecón pretende recordarnos que –otra vez, como nos ha acostumbrado Scorsese– estamos ante hechos históricos reales y no ante una novela de aventuras acerca de “chicos malos” literarios.
Pero empecemos con un detalle acerca de los creativos que produjeron la serie. En el canal de YouTube “Beef Eterno” nos chismorrean acerca de conflictos entre el famoso director Scorsese y algunos actores con quienes ha trabajado. (Liga 1.) En el min.03:05 de ese videíto, el locutor nos cuenta de un desencuentro entre Scorsese y Mark Wahlberg –dos de los tres productores ejecutivos de El Imperio del Malecón. El pleito ocurrió durante la filmación de The Departed (Los Infiltrados) dirigida por Scorsese en 2006. Otra vez, una película de gánsteres, mafias y macro-criminalidad ubicada en este caso en Boston, Massachusetts en los 1980’s y 1990’s. (Se puede ver en YouTube en la Liga 2.)
Regresaré a esa peli en otra ocasión. Hoy sólo me interesa mencionar que, al centro de la narración de Los Infiltrados, encontramos una mutua-infiltración de la mafia y la policía estadual. Desde la jefatura de ambas organizaciones se envía un espía-topo (mole) para vigilar é informar. Los gánsteres necesitan saber qué está haciendo la policía en contra de ellos, la policía necesita información desde dentro de la mafia. En una operación como ésta, es esencial el papel de los handlers –que son los entrenadores-supervisores-operadores de los moles. Los moles deben pasar mucho tiempo en el ambiente que están infiltrando y se vuelve muy probable su inculturación –es decir, que se vuelvan nativos y traicionen a su organización-madre. Por eso el handler es tan importante.
Espionaje y contra-espionaje: ¿qué tan efectivo es en la lucha entre la hegemonía positiva del Estado contra la hegemonía negativa del crimen organizado? No lo sabemos. Por otra parte, El Imperio del Malecón nos muestra que, en la realidad histórica práctica, Estado y crimen organizado se mezclan casi automáticamente.
Regresemos al chisme creativo. Durante la filmación de Los Infiltrados, Scorsese se confrontó (“tuvo Beef”) con Wahlberg. “Eternal Beef” nos dice que Scorsese deseaba que Wahlberg llevara su carácter más bien salvaje, “callejero”, al personaje del Sargento Dignam, uno de los handlers del policía infiltrado en la mafia. (Ya casi nadie lo recuerda, pero Wahlberg era el solista semidesnudo del grupo de hip-hop bostoniano llamado Marky Mark and the Funky Bunch en 1991-1992.) El problema es que director y actor no se pusieron de acuerdo acerca de la vida interior del personaje. Scorsese quería otra cosa y no lo que Wahlberg interpretó. Paradoja: al público hollywoodense aclamó a Wahlberg y le dio la única nominación al Óscar por actuación en la película. Eso sí, Scorsese ganó su primer y esperado Óscar por este filme. Es a santo de este incidente que Scorsese dijo que “a veces un actor te da exactamente lo que el público quiere en lugar de lo que necesita el personaje”.
Esto es interesante, porque en El Imperio del Malecón, que debería girar alrededor del capo mafioso y jefe político de Atlantic City bajo La Prohibición, un actor y un personaje secundario se roban la escena. El centro debía estar en Enoch L. Nucky Johnson (en la realidad) ó Thompson (en la serie) que interpreta Steve Buscemi. Quien se roba la atención durante las primeras dos temporadas es Michael Pitt interpretando a Jimmy Darmody. Sin duda, Pitt brilla más que Buscemi. Pero cuando nos adentramos en la narración que nos ofrece la serie y, sobre todo, cuando reflexionamos sobre la realidad histórica que representa, debemos reconocer que Thompson/Buscemi es más importante que Darmody/Pitt. El primero representa mejor al héroe trágico, por más que el segundo robe cámaras.
Te decía, lectora, que la confrontación creativa entre Scorsese y Wahlberg tuvo resultados extraños é inesperados. El chismerío sobre beef (en sentido de pleito) explica que por eso Wahlberg no ha vuelto a actuar en una obra de Scorsese. Pero eso no significa que no puedan colaborar creativamente en otros planos. Un ejemplo de esto sería su asociación en El Imperio del Malecón en el tercer lustro de este siglo. Como sea, es interesante que las dos colaboraciones entre Scorsese y Wahlberg tengan que ver con el fenómeno histórico de la macro-criminalidad –en el Boston de los 1970s y en el Atlantic City de los 1920s.
Porque resulta que Los Infiltrados se inspira en la Winter Hill Gang de Boston, una confederación de bandas de crimen organizado que operó en aquella ciudad de Nueva Inglaterra entre 1960 y 1980. El nombre se lo pusieron los periodistas de The Boston Herald. La mayor parte de aquellas bandas eran de origen irlandés, pero algunos destacados miembros eran Italo-americanos. Entre sus actividades estaba el contrabando de armas a favor del Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en Inglés)… que aparece también en la serie, en sus inicios en los años veintes del siglo pasado.
Por su parte, en El Imperio del Malecón veremos la historia de una red mafiosa nacida en Atlantic City, Nueva Jersey, a fines del siglo XIX –en la cual los inmigrantes irlandeses jugaron un papel relevante. Cuando empieza la serie de HBO, esa red ya controlaba la política municipal y tiene fuerte influencia en la Estatal. Estamos en el año 1919. Los veteranos estadounidenses de la Primera Guerra Mundial están regresando a su Patria y esta se está volviendo loca. En 1919 se aprobó la 18ª Enmienda a la Constitución de EUA que prohibió el tráfico y consumo público de alcohol en toda la República angloamericana. La serie nos contará cómo los políticos corruptos de Nueva Jersey protegieron su inversión turística en Atlantic City organizando y monopolizando el contrabando de alcohol –sea desde Irlanda (del IRA) ó desde Cuba.
Una sencilla revisión en la www nos enseña que TODA la historia de Atlantic City tiene que ver con el turismo. El lugar era un punto de playa perdido en una isla barrera llamada Absecon. Ese nombre es una corrupción angloamericana de la palabra absegami, que significa “agua pequeña” ó “poca agua de mar” en la lengua algonquina de los habitantes originarios de esa región, los Lenni-Lenapes. Su primer promotor fue Jonathan Pitney (1797-1869). Pitney era un médico graduado de la Universidad de Columbia en la vecina ciudad de Nueva York (que está a 200 Km al norte). Pitney se estableció en la isla a los 22 años. En aquella aurora de la República angloamericana, el doctor Pitney ejerció la medicina montado a caballo, recorriendo los muchos pueblitos del sureste de Nueva Jersey.
En esto me guío por el libro que inspiró la serie de HBO. Se titula Boardwalk Empire: El nacimiento, el esplendor y la corrupción de Atlantic City y lo publicó en 2002 el abogado, juez é historiador Nelson C. Johnson (n.1948 y no es pariente del mafioso histórico Johnson). Los datos acerca de la corrupción política en esa ciudad los debió recopilar Johnson cuando sirvió como abogado al municipio. El autor nos dice que el fundador de la ciudad, el doctor Pitney “se hizo muy conocido en la zona y era querido por sus pacientes por asistir en los partos, consolar a los moribundos, coser heridas y curar los huesos rotos por accidentes en la agricultura o la pesca. Pero sus ingresos eran escasos. A menudo no tenía más posibilidades de cobrar que mediante trueques…” (En la Liga 3 puedes leer un fragmento del libro en su versión castellana editada por Penguin.) Pitney es en realidad el primer “héroe popular” de una larga cadena de líderes municipales.
Por su liga popular es que el doctor Pitney se volvió en los 1830’s candidato natural del naciente Partido Demócrata jacksoniano en su región –que hasta entonces había sido dominada por políticos conservadores Federalistas y Whigs. Los vecinos pobres y marginales de la costa sur de Nueva Jersey lo apoyaron en 1837 para separar su microrregión del condado de Gloucester y fundar el nuevo municipio de Atlantic. En 1844, un doctor Pitney de 47 años fue electo diputado por la nueva circunscripción como su representante ante el segundo congreso constituyente neojerseyés. En 1848 el doctor trató de llegar al congreso federal, pero perdió.
Sin esa derrota no habría nacido la ciudad… El doctor rural se había enamorado de la isla Absecon pese a que allí lo único realmente abundante era la arena. Entre 1849 y 1854 el doctor Pitney insistió ante la Legislatura neojerseyita en Trenton para que se concesionara una vía férrea para conectar su isla arenosa con la populosa Filadelfia (100 Km al Oeste). Soñaba crear un balneario para ricos. Lo llamaron loco. Su ruta llevaba a “ninguna parte”. Aparte, Nueva Jersey ya tenía un destino turístico para ricos, Cape May, que prestaba servicios a toda la región centro de la costa atlántica –recibiendo a la próspera aristocracia del algodón del Sur esclavista é incluso a presidentes de la República.
Sin embargo, cuando Pitney convenció a uno de los herederos de la poderosa familia Richards, las cosas cambiaron. Esos Richards eran grandes terratenientes desde los días coloniales de Nueva Jersey. Poseían fundidoras de hierro y vidrio, fabricaban papel en medio de los bosques de pinos que un día recorrieron los Lenni-Lenapes. Un Richards era alcalde de Filadelfia… otro convenció a los propietarios neojerseyitas de invertir en el ferrocarril para conectar sus empresas con Filadelfia. (Para más información sobre los Richards, consulta el libro de Arthur D. Pierce, Family empire in Jersey iron: The Richards enterprises in the pine barrens, New Brunswick [NJ]: Rutgers U. Press, 1964, en la Liga 4.) El sueño de Pitney se concretó una vez que se alineó con los intereses económicos de la región. Realpolitik y recursos naturales.
Al diseñar su ciudad, Pitney nombró las avenidas (Norte-Sur) con nombres de océanos y mares; las calles (Este-Oeste) con nombres de los Estados de la Unión Americana. (Liga 5.) Aparte, el buen doctor sabía de la importancia de las relaciones públicas. En 1854 un barco que transportaba inmigrantes alemanes a los EUA se hundió frente a la costa. 200 pasajeros se ahogaron. Para evitar desastres similares, Pitney propuso construir un faro en la isla Absecon. (El faro dio servicio desde 1857 hasta 1933 y es hoy uno de los monumentos históricos de Atlantic City.)
La vía férrea empezó servicios en 1854. El mismo año se creó jurídicamente Atlantic City –La Ciudad junto al Mar. Al parecer, el doctor Pitney y sus asociados habían convencido a la sociedad filadelfina de que el agua salada y el viento oceánico eran buenos para la salud. Su mercado potencial era enorme: Nueva York y Filadelfia eran las ciudades más pobladas de la Unión Americana. Lo más interesante: el glamur turístico de la nueva ciudad atrajo no sólo a los ricos, sino a las clases medias é incluso a trabajadores. Nelson Johnson nos dice que “En la época de su auge, Atlantic City era un destino turístico para los trabajadores de las fábricas de Filadelfia. El balneario era popular entre las personas que sólo podían permitirse un día o dos de estancia. Estos humildes trabajadores venían aquí cada verano para escaparse de los calores de la ciudad y el aburrimiento de sus trabajos. Atlantic City les ofrecía un entorno apropiado para que pudieran soltarse la melena”.
¿Soltarse la melena? Sí. Al tiempo que los EUA se industrializaba y su sociedad se regimentaba, las nacientes industrias del turismo y el entretenimiento creaban espacios de escape. Otra vez leamos lo que el juez-historiador Nelson Johnson nos dice: “La clave [del éxito de Atlantic City] residía en satisfacer los gustos de los clientes por los placeres, fueran éstos legales o no”. ¡La democratización de la más absoluta tolerancia justo en los albores de la fría sociedad industrial! Este auge coincide con la explosión de las editoriales que publican dime-novels y pulp fiction que vimos cuando en las kino-reseñas sobre Billy The Kid.
El anuncio del Hotel Traymore –“mundialmente famoso All The Year resort para la salud y el placer”– que incluyo como ilustración de esta kino-reseña, fue tomado de la página 2 de The Philadelphia Inquirer en su edición del Miércoles 21 de Febrero de 1900. Nos muestra la pujanza del sitio turístico apenas treinta años después de la muerte del doctor Pitney. Nota, querida lectora, la centralidad de la palabra placer… (Liga 6.)

Ligas usadas en este texto:
Liga 1:
https://www.youtube.com/watch?v=whajmSh_DeQ
Liga 2:
https://www.youtube.com/watch?v=wVxuMxXello
Liga 3:
https://www.penguinlibros.com/es/novela-negra-misterio-y-thriller/27492-boardwalk-empire-el-nacimiento-el-esplendor-y-la-corrupcion-de-atlantic-city/fragmento
Liga 4:
https://archive.org/details/familyempireinje0000pier/page/n1/mode/2up
Liga 5:
https://www.acnj.gov/page/history-of-atlantic-city
Liga 6:
https://www.newspapers.com/

