Marcela Loyola
La organización Ciudadanos Observando reprobó que, haya más municipios con nombres de políticos, como es el caso de Rioverde que durante esta administración, le puso el nombre de la presidenta del DIF municipal, Karina Quintero a una calle.
El vocero de la organización, Guadalupe González consideró que, el ego de la clase política no tiene límites. “La costumbre de ponerle nombres de funcionarios a las calles se ha salido de control, y el municipio de Rioverde, San Luis Potosí, es un ejemplo claro de esta descomposición”.
Dijo que, fue en julio pasado, con bombo y platillo que, se anunció que Karina Quintero, presidenta del DIF municipal, fue “inmortalizada” al bautizar con su nombre una calle, esto durante la actual administración de Rioverde encabezada por el alcalde Arnulfo Urbiola, quien tras militar toda su vida en el PRI, se cambió al Partido Verde, desde donde logró la reelección.
“El caso de Karina Quintero se suma al escándalo protagonizado por la diputada local del PT, Leticia Vázquez, quien también ya tiene una calle con su nombre en el municipio de Cerritos”, reprobó.
El activista explicó que, el culto a la personalidad es la construcción artificial de una imagen idealizada y heroica de un líder, promovida sistemáticamente por el poder político y reforzada por medios culturales y sociales, con el fin de consolidar el control y justificar su autoridad.
Agregó que, este fenómeno no surge de forma espontánea ni natural, sino que, es resultado de una estrategia deliberada para manipular la percepción colectiva.

