A pesar de que hay anuncios prohibitivos en cada cruce de las calles, los ciclistas hacen caso omiso y circulan a bordo de sus unidades que tienen que ser esquivadas por los peatones
La Calzada de Guadalupe llamada pomposamente “Paseo Esmeralda”, se ha convertido en una ciclovía y en una “perrovía”, ya que los ciclistas la utilizan todos los días y a todas horas sin importar que sea peatonal, y los peatones llevan a pasear a sus perros dejando sus desechos por todas partes generando olores nauseabundos.

No obstante que hay anuncios prohibitivos en cada cruce de las calles, los ciclistas hacen caso omiso y circulan a bordo de sus unidades, que tienen que ser esquivadas por los peatones y cuando alguien les reclama, se molestan y siguen como si nada, aprovechando la ausencia de elementos de Tránsito Municipal durante todo el día.
Los ciclistas usan la calzada de Guadalupe para evitar la calle que está llena de baches y adoquines mal puestos, por lo que optan por circular en la zona peatonal y evitar accidentes, pero sin importarles poner en riesgo a los peatones, muchos de ellos adultos mayores que salen a caminar para hacer algo de ejercicio.
Las y los quejosos repudiaron que sobre la Calzada de Guadalupe transitan sin precaución y a alta velocidad personas a bordo de bicicletas y patines eléctricos, pese a que existe señalética que prohíbe la circulación de esos vehículos.
También se quejaron de que cada vez hay más personas que sacan a caminar a sus mascotas quienes hacen sus necesidades sobre la Calzada sin que los dueños de los lomitos las levanten.
Ya han presentado varios escritos ante el Ayuntamiento de la capital, pero absolutamente nadie les hace caso.
Con Información de El Sol de San Luis.

