Zaira Quevedo
El otoño nos recordó la belleza de soltar con amor aquello que ya cumplió su ciclo y abrir espacio para todo lo nuevo que desea florecer.
La Casa Itztochtli realizó un encuentro profundamente amoroso en el Parque Tangamanga I, donde mujeres valientes y conscientes compartieron un espacio de gratitud, transformación y conexión con la energía del corazón y la Madre Tierra.


A través de meditaciones, rituales, limpieza energética, aromaterapia y toma de cacao, honraron juntas el poder de agradecer, liberar y renacer.
Cada palabra, cada respiración y cada gesto de hermandad recordó que soltar también es amar.
¡Enhorabuena por esta hermandad femenina!.

