Las obras que el Ayuntamiento de la capital realiza en la calle Julián de los Reyes, en pleno Centro Histórico, se han convertido en un verdadero calvario para comerciantes, peatones y visitantes. Lo que originalmente se anunció como una intervención ágil, con tres turnos de trabajo diarios y conclusión prevista para noviembre, ahora se pospone hasta febrero del próximo año, sin que exista una explicación clara sobre las causas del retraso, según versiones de los propios comerciantes de la zona.






La falta de planeación y de supervisión es evidente. Los trabajos avanzan a paso lento, los accesos permanecen cerrados o en malas condiciones, y las banquetas se han vuelto un riesgo para los transeúntes. De hecho, recientemente una persona sufrió una caída debido al mal estado del pavimento, lo que refleja el peligro que representan estas obras inconclusas.
Adiós a las ventas del Buen Fin y de Navidad
Mientras tanto, los comerciantes del Centro Histórico enfrentan uno de los peores panoramas del año. A pocas semanas del Buen Fin y de la temporada navideña —las fechas más importantes para sus ventas—, los negocios permanecen semivacíos. Muchos pequeños emprendedores, que durante todo el año esperan estos meses para recuperarse económicamente, temen pérdidas irrecuperables.
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A pesar de las reiteradas quejas, el Ayuntamiento, encabezado por el alcalde Enrique Galindo, parece no mostrar preocupación ante la crisis que viven los comercios establecidos, los mismos que pagan impuestos y generan empleo local. La falta de respuesta y de resultados concretos deja ver una gestión urbana marcada por la improvisación y la ausencia de sensibilidad hacia quienes mantienen viva la economía del Centro Histórico.









Los habitantes y comerciantes de la zona exigen que las obras se aceleren, se supervise correctamente su ejecución y se garantice la seguridad de los peatones, antes de que el deterioro y la desconfianza terminen por alejar definitivamente a la gente del corazón de la ciudad.

