Zaira Quevedo
Entre el aroma del copal y el color del cempasúchil, este 30 de octubre da inicio el Xantolo, una de las tradiciones más representativas del Día de Muertos en la región Huasteca. Esta celebración, que combina raíces indígenas y herencia católica, reúne a comunidades enteras en una convivencia donde la vida y la muerte dialogan en armonía.
Los habitantes tienen listos los altares dedicados a sus difuntos, con ofrendas de comida, pan, frutas, velas y flores. También se realizan danzas tradicionales de los huehues o viejos, en las que los participantes, portando coloridas máscaras y vestimentas, representan el regreso de los espíritus al mundo terrenal.



La palabra: “Xantolo” proviene del término náhuatl “Xantli” (santo) y “Tolo”, derivado de “Tom” (todo), lo que se traduce como “Fiesta de los Santos” o “Fiesta de las Ánimas”. se celebra del 30 de octubre al 2 de noviembre, y es considerado un patrimonio cultural vivo que preserva la identidad y las creencias de los pueblos huastecos.
Más que una conmemoración, el Xantolo es una fiesta de vida, memoria y comunidad, donde los lazos familiares y espirituales se renuevan entre música, danza y tradición.
El Castillo de la Salud en la comunidad de Guacatitla, en el municipio de Axtla de Terrazas, Xilitla, Tamasopo, Aquismón, Tancanhuitz, Matlapa, Coxcatlán
se encuentran listos para celebrar estas fiestas milenarias.

