¡Milagro! Después de cuatro décadas de espera, los vecinos de la calle Miguel de Cervantes, en la colonia Polanco, por fin vieron llegar a Interapas para atender el drenaje colapsado que durante años causó malos olores, hundimientos y aguas negras en la zona. Sin embargo, la alegría duró poco: la reparación terminó con una repavimentación descuidada, mal nivelada y con un acabado que deja mucho que desear.

Los habitantes del sector celebraron con ironía el logro histórico —“ya nomás faltan otros 40 años para que lo vuelvan a arreglar”, dicen—, pero cuestionan el trabajo de la empresa contratada por el Ayuntamiento que encabeza Enrique Galindo. El pavimento recién colocado luce irregular, con hundimientos y restos de escombro, evidenciando la falta de supervisión y el poco cuidado en los detalles.
La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿así estarán dejando todas las obras de la capital? La falta de calidad parece una constante en varios puntos de la ciudad, donde las reparaciones duran menos que el anuncio oficial. Algunos vecinos incluso sospechan que la empresa contratista recibe un trato preferencial, quizá por “amiguismo” o “compadrazgo”, una práctica que lamentablemente sigue pesando más que la eficiencia y la transparencia.
En Polanco, los vecinos ya aprendieron la lección: esperar 40 años para que arreglen el drenaje y cruzar los dedos para que la reparación no salga peor que el problema original.






