Las obras de rehabilitación en la calle Julián de los Reyes, en pleno corazón del Centro Histórico de San Luis Potosí, avanzan con paso lento y entre inconformidades. Lo que prometía ser una intervención terminada en noviembre, ahora se extenderá hasta diciembre, justo en el periodo que representa la mejor temporada del año para los comercios de la zona.
El Ayuntamiento capitalino asegura que los trabajos —que incluyen la renovación de drenaje, agua potable, banquetas y pavimento de concreto hidráulico— “avanzan conforme al calendario previsto”. Sin embargo, la realidad en el terreno es otra: entre maquinaria, montones de tierra y ruido constante, los comerciantes intentan sobrevivir en medio de un escenario que ha alejado a los clientes.
Aunque el paso peatonal se mantiene abierto, el acceso es incómodo y poco atractivo. Los locatarios reportan una disminución drástica en la afluencia de personas y ventas por debajo de la mitad de lo habitual. Algunos han cerrado temporalmente, otros se han mudado y varios han reducido horarios para reducir gastos ante la falta de ingresos.
“Dijeron que terminarían en noviembre, y ya nos avisaron que será hasta diciembre. Cada semana perdemos más ventas; esta es la temporada que solía salvarnos el año”, lamentó uno de los comerciantes afectados.
Pese a las declaraciones oficiales sobre los supuestos esfuerzos para minimizar el impacto económico, los afectados aseguran que las medidas son insuficientes. Los accesos peatonales, dicen, no compensan las pérdidas generadas por el prolongado cierre parcial de la vialidad.
Los locatarios esperan que esta vez el municipio cumpla con la nueva fecha de entrega. Mientras tanto, la calle Julián de los Reyes sigue convertida en un corredor de polvo y maquinaria, reflejo de la lentitud y la mala planeación de las obras públicas que terminan asfixiando a quienes más dependen del movimiento comercial del Centro Histórico.

