En San Luis Potosí, cada vez son más los niños que presentan síntomas de ansiedad vinculados al uso prolongado de dispositivos digitales como celulares, tabletas y videojuegos. La sobreexposición a las pantallas se refleja en irritabilidad, tensión y angustia cuando se les pide desconectarse, así como alteraciones en el sueño que afectan su descanso y energía durante el día.
Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) del INEGI, en 2023 el 81.2% de la población de seis años o más utilizaba internet, lo que evidencia la penetración masiva de la tecnología desde edades tempranas. Estos datos muestran que la mayoría de los niños y adolescentes está expuesta a estímulos digitales constantes, muchas veces sin supervisión ni límites claros.
Entre las consecuencias más visibles están la dificultad para concentrarse, la baja tolerancia a la frustración y el desapego a actividades grupales o recreativas. Los especialistas advierten que la adicción a dispositivos no solo impacta el bienestar emocional, sino que también puede derivar en conductas agresivas o impulsivas si no se regula adecuadamente.
Casos extremos a nivel internacional han alertado sobre la gravedad del problema. En marzo de 2024, en Pennsylvania, Estados Unidos, una adolescente de 13 años apuñaló a su madre tras que esta le quitara el celular, un episodio que muestra cómo la adicción a la tecnología puede llevar a acciones violentas en situaciones de descontrol emocional.
Por estas razones, en San Luis Potosí familias y expertos promueven medidas como establecer horarios de uso de pantallas, crear espacios sin dispositivos y fomentar actividades recreativas como lectura o deporte. La idea es construir un uso responsable de la tecnología desde la infancia, protegiendo la salud emocional y previniendo síntomas de ansiedad en los niños potosinos.

