Las obras de rehabilitación en la calle Julián de los Reyes, que el Ayuntamiento de San Luis Potosí —encabezado por Enrique Galindo— prometió entregar en noviembre, se han convertido en un ejemplo evidente de mala planeación, incumplimiento y falta de supervisión. A ocho días de que concluya el mes, vecinos y comerciantes ya recibieron la noticia de que la entrega “siempre no será en noviembre”, pese a que el propio gobierno municipal aseguró que estaría lista antes de diciembre para no afectar las ventas del mejor mes del año.
La realidad es que el proyecto no solo no avanza al ritmo anunciado, sino que dejó a su paso semanas de tierra, escombros, caídas de personas, escaso tránsito peatonal y nulo acceso vehicular, lo que ha provocado bajas ventas e incluso el cierre temporal de locales que no han logrado sobrevivir entre la incertidumbre y el caos de la obra interminable.
A ello se suma un problema más grave: el colapso del drenaje en varios establecimientos. Locatarios relataron que, derivado de los trabajos, comenzó a brotar agua negra en baños y tarjas. “Algo hicieron mal”, denuncian. Sin embargo, cuando acudieron a Interapas en busca de atención, el organismo se deslindó y responsabilizó directamente a la empresa constructora; pero al acudir con la constructora, esta a su vez tampoco quiso asumir responsabilidad alguna. Vecinos quedaron atorados entre dependencias que se culpan unas a otras mientras la problemática avanza.
La preocupación crece porque, según testimonios, la empresa ya estaría preparando el avance hacia el pavimentado, lo que podría “enterrar” un daño mayor sin atender el origen del colapso del drenaje. Los habitantes advierten que podría quedar una obra “bonita por fuera, pero mal hecha por dentro”, lo que solo pospondría futuros hundimientos, fugas o nuevos cierres por reparaciones.

Comerciantes y residentes exigieron al Ayuntamiento que deje de justificar retrasos, supervise de una vez por todas el trabajo de la empresa contratada y atienda los daños provocados antes de que los cubran con una capa de asfalto. Mientras tanto, la promesa de no afectar el comercio en diciembre quedó, una vez más, en discurso.

