La polémica por la falta de claridad en el manejo de los ingresos por parquímetros volvió a señalar al Ayuntamiento de San Luis Potosí, esta vez no solo por los 400 mil pesos observados por el Instituto de Fiscalización Superior del Estado (IFSE), sino también por la respuesta burocrática y onerosa con la que el municipio contestó a la solicitud de información realizada por la organización Ciudadanos Observando. En vez de abrir los datos y aclarar el manejo de los recursos, el gobierno de Enrique Galindo optó por entregar una respuesta vaga, costosa y que evade las dudas de fondo, alimentando sospechas sobre el manejo de este sistema.
El titular del IFSE, Rodrigo Joaquín Lecourtois López, detalló que la fiscalización del ejercicio 2024 detectó una diferencia de 400 mil pesos entre lo que el Ayuntamiento reportó por ingresos de parquímetros y lo verificado en la revisión. Explicó que auditar este sistema resulta especialmente complejo debido al uso de dispositivos obsoletos, que obligan a revisar manualmente cada recibo emitido. “Es un trabajo titánico… recibo por recibo”, reconoció, comparando el hallazgo con un “robo hormiga”, donde pequeñas cantidades faltantes, de dos, tres o diez pesos, terminan sumando una cifra considerable.
#SLP Difícilmente el Ayuntamiento de SLP podrá solventar los 400 mil pesos observados por parquímetros, reveló el titular del Instituto de Fiscalización Superior del Estado, Rodrigo Joaquín Lecourtois López, quien reconoció que es complicado la fiscalización de este sistema. pic.twitter.com/dn83FiU7st
— PotosíNoticias (@Potosinoticia01) November 28, 2025
Mientras la fiscalización avanza con dificultades, las autoridades municipales han insistido en minimizar el tema. El alcalde Enrique Galindo Ceballos aseguró que la observación apenas fue notificada al municipio y que las áreas correspondientes están en la fase inicial de entregar comprobaciones. Sin embargo, este discurso contrasta con la experiencia ciudadana: organizaciones como Ciudadanos Observando han evidenciado que, al solicitar información sobre los parquímetros, reciben respuestas que eluden datos esenciales, entregadas mediante procesos innecesariamente costosos, lo que obstaculiza el escrutinio público y profundiza la percepción de opacidad.
Aunque el alcalde insiste en que se trata de observaciones preliminares que podrán aclararse según los tiempos del proceso, lo cierto es que el Ayuntamiento arrastra un historial de falta de transparencia en temas clave, y el manejo de los parquímetros se suma a la lista. Con un sistema obsoleto, inconsistencias detectadas y una ciudadanía que enfrenta trabas para acceder a la información, el municipio vuelve a quedar en entredicho. Entre “robo hormiga”, opacidad y burocracia, la administración de Galindo tiene la obligación —y la deuda— de explicar con claridad qué está ocurriendo con el dinero de los parquímetros.

