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La desgarradora foto y la historia de una madre que evidenciaron la crisis de salud en Ecuador

A Yawa Sumpa Puar Alexandra, mujer de la comunidad indígena achuar, le entregaron el cuerpo de su bebé dentro de una caja de cartón. Su hija, de apenas un mes de vida, había ingresado la noche del 28 de noviembre al Hospital General de Macas, en la provincia amazónica de Morona Santiago, por un problema respiratorio.

La niña murió pocas horas después de haber sido internada. Para Yawa, que se encontraba sola, lejos de su comunidad y con un dominio limitado del español, la noticia fue devastadora y marcó el inicio de un recorrido de dolor y abandono institucional.

El personal médico le informó que debía conseguir un ataúd para trasladar el cuerpo de su hija. Sin dinero, sin familia cerca y sin saber a quién acudir, la madre salió del hospital en busca de ayuda, pero regresó con las manos vacías.

Al volver, se encontró con el cuerpo de su bebé colocado en una simple caja de cartón. Esa fue la única opción que tuvo para llevar a su hija de regreso a su comunidad, en lo más profundo de la Amazonía ecuatoriana.

Con la caja en brazos, Yawa caminó hasta el parque central de Macas, el punto donde salen camionetas y autobuses hacia Taisha. Nadie la acompañaba y nadie le ofreció apoyo en ese primer tramo del trayecto.

Desde Macas viajó varias horas por carretera hasta Taisha, un recorrido largo y agotador que hizo cargando el cuerpo de su hija. El dolor físico se sumó al duelo, mientras avanzaba hacia el último tramo del camino.

En Taisha, debía abordar una avioneta para llegar a su comunidad achuar. Fue ahí donde la escena llamó la atención de miembros de la comunidad y autoridades locales, que finalmente intervinieron.

La municipalidad de Taisha le proporcionó un ataúd y cubrió el traslado aéreo, permitiendo que la bebé regresara a su territorio y pudiera recibir un entierro digno, algo que hasta ese momento parecía inalcanzable para la madre.

La imagen de Yawa con la caja de cartón se difundió rápidamente y generó indignación en todo Ecuador. Para muchos, la fotografía se convirtió en un retrato brutal del trato que reciben las poblaciones indígenas en el sistema de salud.

El Ministerio de Salud anunció que iniciaría investigaciones y posibles sanciones contra el personal involucrado, reconociendo que existieron irregularidades en la atención y en el manejo del fallecimiento.

Sin embargo, el caso trascendió el hecho puntual. La historia de Yawa evidenció las carencias estructurales de la salud pública, especialmente en regiones rurales y amazónicas, donde el acceso a servicios básicos es limitado.

En Morona Santiago, muchas comunidades indígenas deben recorrer largas distancias para recibir atención médica especializada, debido a la falta de hospitales equipados y personal permanente en sus territorios.

Esta precariedad obliga a madres como Yawa a desplazarse a ciudades desconocidas, enfrentando barreras económicas, culturales y lingüísticas que agravan su vulnerabilidad.

La muerte de la bebé también puso de relieve el desabastecimiento de insumos y la falta de redes de apoyo social dentro de los hospitales, que dejan a las familias solas en momentos críticos.

Para Yawa Sumpa, el hospital representaba la esperanza de salvar a su hija. En lugar de eso, regresó a su comunidad con una pérdida irreparable y una experiencia marcada por el abandono.

Su historia quedó como un testimonio del costo humano de la crisis sanitaria en Ecuador, donde una madre indígena y su bebé se convirtieron en el símbolo más doloroso de un sistema que no llegó a tiempo.

Con información de: Viva La Noticia

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