Isabel García
Durante las celebraciones de Año Nuevo, el uso indiscriminado de pirotecnia se convierte en una fuente de sufrimiento para niñas y niños con autismo, quienes enfrentan una sobrecarga sensorial que puede desencadenar crisis intensas, alertó Isis Libertad Lara, integrante de Comunidad Autista Libertad Cerebral A.C.
Explicó que las personas dentro del espectro autista suelen percibir los sonidos de manera amplificada, por lo que los estallidos de los fuegos artificiales pueden provocar dolor físico, miedo extremo y desregulación emocional.
Estas reacciones no son momentáneas, pueden generar episodios prolongados de ansiedad, alteraciones del sueño, irritabilidad y retrocesos en su desarrollo conductual.

La activista destacó que el cierre del año es uno de los periodos más críticos, ya que el uso de pirotecnia se extiende por varios días, dejando a muchas familias sin espacios seguros para resguardarse.
“No es solo una noche, son días enteros de angustia”, señaló.
Ante este panorama, hizo un llamado a los gobiernos municipales para asumir un compromiso real en la regulación y vigilancia del uso de pirotecnia, así como a la ciudadanía para tomar conciencia del impacto que estas prácticas tienen en otras personas. En ese sentido, dijo que celebrar no debería implicar dañar.
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Finalmente, informó que diversas organizaciones civiles trabajan para que en 2026 se avance en una regulación más estricta y se impulse una cultura de festejos responsables, incluyentes y respetuosos con la diversidad, donde el derecho al bienestar de las infancias esté por encima del ruido y la pirotecnia.

