Zaira Quevedo
Con la llegada de un nuevo año, miles de personas renuevan sus propósitos personales. Entre ellos, leer más vuelve a posicionarse como uno de los objetivos más mencionados, pese a que las redes sociales y la tecnología continúan acaparando gran parte del tiempo, especialmente entre las nuevas generaciones.
Especialistas en educación y salud mental coinciden en que la lectura sigue siendo una herramienta clave para fortalecer la concentración, el pensamiento crítico y el bienestar emocional.
En respuesta a los hábitos actuales, el acceso a libros digitales, audiolibros y plataformas de lectura en línea se presenta como una alternativa para integrar este propósito a la vida cotidiana.

Así, en un entorno marcado por la inmediatez de la información, leer más no solo representa un reto personal, sino también una apuesta por una sociedad mejor informada y con mayor capacidad de reflexión.
De acuerdo a la psicóloga potosina Ana Lucía González, leer es un desafío cognitivo que involucra múltiples sistemas cerebrales simultáneamente. Porque la lectura requiere que el cerebro reconozca símbolos visuales, los traduzca a lenguaje y, finalmente, los comprenda en contexto, implica la activación de redes neuronales complejas que fortalecen la conectividad cerebral y fomentan la reserva cognitiva, reduciendo así el deterioro asociado a la edad.
Estudios de neurociencia han demostrado que este proceso no solo mejora funciones como la atención y la memoria, sino que también está asociado con la liberación de neurotransmisores placenteros como dopamina, serotonina y endorfinas, que contribuyen a sensaciones de bienestar, concentración y reducción del estrés cuando se practica de forma sostenida.
Por tanto, más allá del simple disfrute, la lectura representa un habito con beneficios duraderos para nuestra salud cerebral.

