Isabel García
El intento de asalto registrado este lunes en la calle Agustín de Iturbide del Centro Histórico, una de las zonas que debería contar con mayor vigilancia, volvió a encender alertas sobre la percepción de inseguridad en la capital potosina, donde los delincuentes ya no dudan en actuar a plena luz del día.
Aunque en este caso el agresor utilizó un arma de juguete, el hecho no minimiza la gravedad del problema, personas armadas (reales o no) continúan intentando cometer delitos en espacios públicos, confiadas en la escasa presencia policial efectiva.

La agresión ocurrió sobre la calle Agustín de Iturbide, a unos metros de zonas comerciales y de tránsito constante, lo que refuerza la preocupación ciudadana sobre la falta de vigilancia preventiva, incluso en áreas consideradas prioritarias.
Vecinos y comerciantes han señalado en repetidas ocasiones que los rondines son insuficientes y que la respuesta suele darse después de los hechos, no antes.
Este caso, aseguran, es reflejo de una realidad en la que los delincuentes se sienten con libertad para actuar, aun cuando saben que podrían ser vistos.
El hecho de que el arma fuera falsa no elimina el riesgo para las víctimas, quienes enfrentan situaciones de estrés, miedo y posible violencia, mientras la autoridad municipal insiste en discursos de control que no se reflejan en la calle.

