Isabel García
Los comerciantes de la avenida Carranza iniciaron el año sin los estímulos fiscales que el Ayuntamiento de San Luis Potosí prometió desde hace meses, una omisión que exhibe, una vez más, la distancia entre los anuncios oficiales y las acciones reales del gobierno municipal encabezado por el alcalde de la capital.
De acuerdo con Alberto Narváez Arochi, vocero del Corredor Cultural Carranza, el compromiso de apoyar fiscalmente a los negocios de la zona quedó únicamente en palabras, ya que al comenzar enero no existe información, lineamientos ni comunicación oficial que respalde los supuestos beneficios anunciados por el alcalde.
La falta de estímulos resulta especialmente grave en un contexto donde los comerciantes enfrentan bajas ventas, aumento de costos y una carga fiscal que se mantiene intacta, pese a que la avenida Carranza ha sido señalada como un corredor en proceso de recuperación económica.


“Estamos en enero, por fechas ya se tiene que pagar las licencias y otras cargas como el predial, pero, nadie nos ha dicho nada de los supuestos estímulos fiscales. Si el día de hoy queremos ser cumplidos como es nuestro deber pagaríamos lo contenido en los lineamientos, sin descuento o apoyo alguno ¿Cuál sería el beneficio? Comentó Narváez Arochi.”
El representante empresarial cuestionó que el Ayuntamiento exija puntualidad en el pago de impuestos mientras incumple los compromisos adquiridos con los propios contribuyentes, una práctica que, dijo, termina por ahogar a los comercios formales que sí cumplen con la ley.
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Narváez Arochi advirtió que en otras ciudades, incluso a nivel internacional, las autoridades han optado por esquemas de condonación, reducción de impuestos y simplificación administrativa para enfrentar crisis económicas, mientras que en San Luis Potosí se mantienen las cargas sin ofrecer apoyos reales.
La ausencia de estímulos fiscales no solo refleja un incumplimiento del gobierno municipal, sino también una falta de estrategia clara para rescatar la actividad económica de Carranza, dejando a los comerciantes nuevamente a la deriva y confirmando que, para el Ayuntamiento, las promesas no siempre se traducen en hechos

