A pesar del compromiso del Ayuntamiento de la capital para intervenirlo durante este año, el paso a desnivel de la calle Manuel José Othón continúa registrando encharcamientos constantes, incluso fuera de la temporada de lluvias, situación que provoca complicaciones recurrentes en la movilidad vial de este punto estratégico de acceso al Centro Histórico.
Este paso inferior, uno de los más antiguos de la ciudad, fue concebido y construido durante la administración del gobernador Gonzalo N. Santos con el objetivo de eliminar el peligro que representaba el cruce a nivel de las vías del ferrocarril. Antes de su existencia, peatones y automovilistas debían atravesar entre vagones detenidos, generando largas filas de vehículos y un riesgo permanente, razón por la cual era conocido popularmente como “el paso de la muerte”.
Desde su inauguración en 1947, el puente se convirtió en una conexión fundamental para la ciudad, incluso anterior al puente superior de avenida Universidad. Sin embargo, también ha sido un problema constante para las autoridades debido a las inundaciones que lo afectan de manera recurrente, fenómeno atribuido a los mantos freáticos de la zona. Para mitigar esta situación, se instaló un sistema de bombeo que con el paso de los años ha presentado fallas frecuentes, ya sea por el robo de equipos o por la acumulación de basura que obstruye las rejillas del cárcamo ubicado a un costado del paso.
Aunque muchos usuarios se sorprenden al encontrarlo inundado en días sin lluvia, las autoridades han reiterado que el agua no corresponde a drenaje ni aguas negras, sino a filtraciones naturales de agua no potable provenientes del subsuelo.
Además de los problemas viales, el paso a desnivel presenta condiciones adversas para los peatones. La circulación indebida de ciclistas por el área peatonal, el deficiente alumbrado —que en ocasiones es dañado de forma intencional— y la percepción de inseguridad convierten el cruce en un punto vulnerable para quienes lo utilizan a diario.
Un intento previo por mejorar su imagen incluyó la elaboración de murales en sus muros, los cuales con el tiempo fueron cubiertos por grafiti, reforzando la sensación de abandono e inseguridad. Para este año, el Ayuntamiento de San Luis Potosí contempla una rehabilitación integral tanto de este paso como del puente Universidad, aunque hasta ahora no se han dado a conocer detalles del proyecto. Se espera que dicha intervención contemple una solución de fondo a los persistentes encharcamientos que por décadas han afectado a esta histórica infraestructura.

