En la capital de San Luis Potosí operan poco más de una veintena de escuelas de manejo, a las que se suman cursos estatales o municipales que se ofrecen de manera esporádica, algunos gratuitos y otros con cobro simbólico. Sin embargo, estas acciones no han sido suficientes para reducir la siniestralidad vial, que se mantiene elevada y con consecuencias graves.
La Policía Vial y de Movilidad de la capital reporta entre siete y 10 accidentes viales diariamente. Durante 2025 se registraron dos mil 404 siniestros, algunos con daños materiales y otros con personas lesionadas o fallecidas. Entre las principales causas se encuentran la velocidad inmoderada, la falta de pericia al conducir y el uso del teléfono celular, identificado actualmente como el factor más recurrente en los percances.
Especialistas señalan que el problema no se limita a la habilidad para conducir un vehículo, sino al desconocimiento generalizado de los reglamentos y normativas viales, tanto municipales como estatales y federales. Incluso, hay conductores que no logran interpretar correctamente la señalética urbana.
Antonio Castillo, director general de la escuela de manejo ConduceYa.Com, advierte que la ciudad presenta serias deficiencias en infraestructura vial. Asegura que más del 70 por ciento de las calles de la zona metropolitana carecen de rayas divisorias de carriles, señalización de alto, sentidos de circulación y zonas peatonales. A ello se suma el uso incorrecto del color verde en algunas guarniciones, que debería reservarse para señalar parquímetros, lo cual representa un riesgo adicional, sobre todo en condiciones de lluvia, neblina o poca visibilidad nocturna.
Otro factor señalado es la suspensión de los exámenes de manejo. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, la incidencia de accidentes aumentó alrededor de 44 por ciento, mientras que el parque vehicular creció solo 22 por ciento. Esta situación también ha impactado en el costo de las pólizas de seguro, ya que San Luis Potosí se ubica entre las entidades con primas más elevadas debido a la siniestralidad.
Pese a este panorama, las escuelas de manejo reportan interés ciudadano, principalmente entre jóvenes de 19 a 27 años. En la capital existen centros como ConduceYa.Com, Tina Escuela de Manejo, Escuela de Manejo del Potosí, Alfa y Omega, Drive Now, Drive It Pro y DSG Autoescuela, entre otros. En conjunto suman alrededor de una veintena y ofrecen cursos que, en promedio, constan de 15 clases, con duración y costos variables según la modalidad.
También se brinda capacitación a menores de edad, aunque muchos desconocen que pueden obtener un permiso para conducir a partir de los 16 años cumplidos, el cual debe renovarse cada seis meses y tiene restricciones de horario, ya que no permite circular entre las 22:00 y las 06:00 horas.
La formación integral incluye clases teóricas y prácticas. Un curso promedio contempla al menos dos semanas de capacitación, aunque puede extenderse según las habilidades del alumno. A diferencia de los cursos institucionales, las escuelas de manejo incorporan prácticas en vía pública, circulación en puentes, glorietas y pendientes, así como el reconocimiento de vías rápidas, calles principales y el correcto ajuste del vehículo.
A estos factores se suma el mal estado de diversas calles de la ciudad, con adoquines deteriorados, alcantarillas abiertas y obstáculos que exigen mayor pericia al volante. Colectivos enfocados en la movilidad, especialmente de ciclistas, recuerdan que los siniestros viales obedecen a múltiples causas, entre ellas el deterioro de la infraestructura, el exceso de velocidad, la conducción de riesgo y el manejo bajo los efectos del alcohol o drogas.
El conjunto de estos elementos refleja la necesidad de una estrategia integral que combine capacitación continua, infraestructura adecuada, señalización clara y el cumplimiento estricto de las normas de tránsito para reducir los accidentes en la capital potosina.

