La noche del martes, el municipio de Matehuala fue escenario de un episodio lamentable que dejó al descubierto la falta de empatía y respeto de un sector de la población. La familia Martínez, quienes durante décadas atendieron la tienda de calzado El Descontón, enfrentaba un desalojo que dejó parte de su mercancía en la vía pública. En un gesto solidario, anunciaron que regalarían algunos pares de zapatos a personas que realmente los necesitaran.


Sin embargo, lo que comenzó como un acto de generosidad pronto se convirtió en un espectáculo bochornoso. En cuestión de minutos, decenas de personas se congregaron en el lugar y, sin orden ni consideración, comenzaron a tomar lo primero que encontraban a su paso. La escena se desbordó rápidamente: empujones, gritos y personas arrebatándose cajas unas a otras marcaron el tono de la noche.


Testigos relataron que algunos individuos no solo se llevaban varios pares de calzado, sino hasta diez cajas completas, mientras otros comenzaron a desarmar muebles y cargar con todo lo que podían. La intención inicial de apoyar a quienes más lo necesitaban quedó rebasada por la rapiña y la ausencia de sentido común, dejando a la familia Martínez no solo con la pérdida material, sino también con la amarga experiencia de ver su gesto solidario desvirtuado.


Es importante señalar que no todas las personas que acudieron actuaron de mala fe; hubo quienes intentaron tomar los artículos en orden y con respeto. No obstante, la falta de control y la conducta desmedida de algunos terminó por opacar cualquier muestra de solidaridad, convirtiendo la noche en un triste reflejo de cómo la desesperación y el oportunismo pueden imponerse sobre la empatía.

