¿AMBIENTALISMO O ATAQUE POLÍTICO?.- Sin duda en el complejo tablero de la política potosina, las fronteras entre el activismo civil y la ambición electoral suelen ser tan delgadas como un hilo. El caso más reciente lo protagoniza el dirigente de una organización civil, que tiene rostro visible al frente de la organización “Cambio de Ruta”, y quien tras un periodo de silencio estratégico ha decidido desempolvar su estandarte de protesta.
No se puede perder de vista que en esta ocasión, el blanco es el proyecto de rescate y rehabilitación del Tangamanga Splash. Sin embargo, detrás de la retórica ambientalista, asoma una interrogante que ya circula en los pasillos del poder: ¿estamos ante una defensa genuina del entorno o ante la construcción de una candidatura?.
Basta recordar que el pasado esta misma organización intentó frenar la modernización del Bulevar Río Santiago, ondeando la bandera de un ecocidio que nunca existió. Su narrativa de “200 árboles talados” chocó de frente con la realidad de los hechos: una infraestructura que priorizó el equilibrio ecológico y que, lejos de desertificar la zona, buscó su saneamiento.
Desafortunadamente pareciera que hoy, la historia se repite con un guion casi idéntico. Al cuestionar la rehabilitación del área recreativa en el Parque Tangamanga I, donde se pretende ignorar deliberadamente las leyes básicas de la silvicultura urbana: Un árbol, como cualquier ser vivo, tiene un ciclo. “Mantener ejemplares secos, muertos o debilitados por el viento no es ecologismo; es una negligencia que pone en riesgo la seguridad de quienes visitan el parque”.
Nos queda claro que la defensa del medio ambiente, cuando se divorcia de la técnica y la honestidad informativa, deja de ser activismo para convertirse en oportunismo. San Luis Potosí merece una defensa ambiental que proponga, no una que solo busque sacar ganancia política del bloqueo y la desinformación.
TEMA DE REFLEXIÓN.– El enfrentamiento registrado la mañana del pasado miércoles 11 de febrero, entre un grupo trabajadores que se dedican a cargas frutas y verduras; mejor conocidos como “diableros”, de la Central de Abastos de San Luis Potosí, y elementos de la Guardia Civil Estatal (GCE), es asunto que independientemente de la cuestión de violencia, es para reflexionar y tomar cartas en el asunto de parte de los mandos superiores para evitar que una situación así se vuelva a repetir y se convierta en un afrenta o una burla para nuestra sociedad.
Si bien es cierto que, todo acto de violencia es condenable, también es cierto que la Central de Abastos se ha convertido en una zona sin ley, donde se conocen todo tipo de cuestiones que están vinculadas a grupos de poder ajenos a las actividades comerciales que ahí se realizan, pero que si tienen mucho que ver con el control de otras actividades ilícitas que se cometen diariamente, sin que a la fecha se ponga un alto de manera definitiva.
NO A LA IMPUNIDAD.- Dicen que las casualidades no existen, y precisamente la mañana de ese miércoles violento, mientras se desarrollaba una reunión entre los altos mandos de la Secretaria de Seguridad y los integrantes del Patronato de la Central de Abastos, se registraba un supuesto pleito entre un par de cargadores, lo que motivó la intervención de los elementos de seguridad que se encontraban en espera de sus jefes, sin embargo, poco les duro el gusto de intervenir, así como su orgullo, pues fueron atacados y sobajados por un grupo de diableros que, no sólo los corretearon, sino que lograron lesionar a uno de sus compañeros que tuvo que ser trasladado a la clínica 50 a recibir atención médica.
Seguramente la justificación oficial es importante, pero no creíble, si tomamos en cuenta que la Guardia Civil es una de las instituciones, donde su personal cuenta con una amplia capacitación para intervenir ante cualquier circunstancia, sin embargo esto dista mucho de lo que la población pudo observar en la realidad. No estaría por demás que, no sólo se haga una reflexión de lo ocurrido, sino que se analice la verdadera capacidad de reacción que se tiene para salvaguardar la integridad de las y los potosinos, sobre todo, cuando se habla de una zona comercial donde acuden miles de personas diariamente.
FUERTE Y CLARO.- Por cierto, ante el inició de la Cuaresma con la celebración del “Miércoles de Ceniza”, fue el arzobispo potosino Jorge Alberto Cavazos, quien puso el dedo en la “llaga”, al abordar el tema de la seguridad, pues señala que esta no debe entenderse únicamente como una tarea institucional, sino de corresponsabilidad compartida con la propia sociedad, aunque para ello, se requiere de un verdadero trabajo de las autoridades municipales no sólo en la Capital, sino en los 58 municipios restantes. Además no se puede soslayar que, durante su mensaje hablo fuerte y claro, al exhortar a la población a mantener una actitud de respeto y buena voluntad, evitando conflictos y contribuyendo a un ambiente de paz durante las celebraciones religiosas, especialmente en un contexto social y mundial marcado por la violencia y las tensiones.

