Marcela Loyola
Pueblos y comunidades indígenas advierten que, la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo ha ido cambiando su postura sobre el fracking, de un rotundo no a la posibilidad de que se pueda dar este tipo de prácticas.
Juan Felipe Cisneros Sánchez, del Observatorio Indígena Mesoamericano, dijo que, la población indígena no olvida que uno de los Compromisos de los “100 Puntos” de la actual presidenta fue que no se utilizaría el fracking, para la extracción de hidrocarburos. Esto tranquilizó relativamente a las comunidades indígenas de la Huasteca potosina y veracruzana, donde la oposición al fracking ha sido histórica debido a los riesgos para el agua y los predecibles daños estructurales al medio ambiente y a la biodiversidad”.
Lamento que, recientemente el pasado 18 de febrero de 2026, la Presidenta Sheinbaum reconociera por primera vez que el aprovechamiento de gas no convencional está “a discusión”, esto al responder a los cuestionamientos sobre el regreso del fracking en la Cuenca de Burgos y la región Huasteca.
Advirtió que, la presidenta declaró: “Mantenemos nuestro compromiso con el medio ambiente, pero también tenemos un compromiso con la soberanía. Actualmente, dependemos alrededor del 75 por ciento del gas natural que consumimos de Texas. Todo ese gas que importamos viene de la fractura hidráulica; México rechaza en casa lo que compra afuera y eso genera una vulnerabilidad energética”.
Agregó que, la mandataria reconoció que, “el uso de gas no convencional está a discusión. He instruido a un grupo de expertos y ambientalistas para que estudien si es factible la extracción mediante tecnologías alternativas que no tengan el impacto del fracking tradicional. Estamos hablando de sistemas con reciclaje total de agua, uso de fluidos no contaminantes y, sobre todo, en zonas donde no haya población cercana”.
Cisneros Sánchez señaló que, este discurso revela varias incongruencias lógicas, técnicas y políticas entre las promesas de campaña y la realidad operativa que plantea para 2026.
Como primer punto en contra de las declaraciones de la alcaldesa, manifestó que, la Falacia de la “Tecnología Distinta” vs. Definición Técnica: El fracking es, por definición, la inyección de fluido a alta presión para romper la roca. Aunque se use “reciclaje de agua”, el impacto estructural (sismicidad inducida y liberación de metano) sigue siendo inherente a la técnica.
Reprobó que, sólo se le intente cambiar el nombre para evitar el costo político, “pero la naturaleza del recurso en la Cuenca Tampico-Misantla exige, por fuerza física, la fracturación.
Detalló que, otra contradicción entre “Soberanía” y “Modelo Extractivo”: La narrativa sugiere que extraer gas propio es soberanía, pero el desarrollo de yacimientos no convencionales en México depende casi totalmente de tecnología, maquinaria y servicios especializados de empresas estadounidenses. Solo se desplaza la dependencia del producto a la tecnología.
Además, para iniciar el “reciclaje total”, primero se necesitan millones de litros de agua dulce para la primera carga. Tomar esa agua de los ríos de la Huasteca contradice directamente el “compromiso con el medio ambiente”, sin olvidar que, el reciclaje nunca es ciento por ciento eficiente y genera lodos residuales tóxicos.
“Existe una contradicción entre un Plan Nacional Estratégico (que ya proyecta metas de producción) y una Consulta indígena (que podría detener dichas metas). No se puede tener una meta de producción fija y decir que la decisión “no está tomada”; esto es cantinflesco. Ya están tomándose las decisiones y se pretende sacrificar a la Huasteca”, condenó.

