El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es identificado por autoridades estadounidenses como una de las organizaciones criminales más poderosas e influyentes de México y uno de los principales proveedores de drogas ilícitas hacia Estados Unidos. De acuerdo con el informe 2025 National Drug Threat Assessment de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), el grupo ha extendido sus operaciones más allá del territorio mexicano y mantiene presencia en más de 40 países. El documento señala que la organización se apoya en amplios recursos financieros, una estructura criminal de tipo franquicia, altos niveles de violencia y acceso a funcionarios corruptos para consolidar y ampliar su influencia dentro del mercado ilícito de drogas.
El reporte también advierte que el CJNG podría beneficiarse del conflicto interno entre las facciones conocidas como Los Mayos y Los Chapitos, pertenecientes al Cártel de Sinaloa. Según el análisis, la organización jalisciense podría inclinarse estratégicamente hacia Los Chapitos, antiguos rivales de Los Mayos, lo que abriría la posibilidad de una alianza que fortalecería su presencia territorial, recursos, capacidad de fuego y acceso a redes de corrupción. Una convergencia de ese tipo, señala el informe, tendría el potencial de alterar de manera significativa el equilibrio del poder criminal en México y aumentar tanto el flujo de drogas hacia el norte como el tráfico de armas hacia el sur en la frontera entre ambos países.
En cuanto a su impacto en Estados Unidos, la DEA considera al CJNG como una de las amenazas más relevantes para la salud pública, la seguridad pública y la seguridad nacional. El cártel opera laboratorios clandestinos en México para la fabricación de drogas ilícitas y utiliza extensas redes de distribución para introducirlas en territorio estadounidense. El informe subraya que asociados, facilitadores y afiliados de la organización tienen presencia en casi los 50 estados del país.
La organización mantiene una participación central en la producción, tráfico y distribución de sustancias como fentanilo, metanfetamina y cocaína. En materia financiera, el documento destaca el papel de Los Cuinis, identificados como el brazo financiero del CJNG y parte prominente de su estructura de liderazgo. Esta facción encabeza una red diversificada de operaciones destinadas a lavar dinero y repatriar a México las ganancias obtenidas del narcotráfico a nivel internacional.
De acuerdo con la evaluación, Los Cuinis y otras facciones del CJNG emplean diversos mecanismos para el lavado de activos, entre ellos negocios fachada, casas de cambio, contrabando de grandes cantidades de efectivo, esquemas de lavado basado en comercio y otras modalidades destinadas a ocultar el origen ilícito de los recursos.
Finalmente, el informe indica que el CJNG también estaría involucrado en actividades criminales ajenas al tráfico de drogas, como el robo de combustible, esquemas de extorsión, infiltración en industrias ilícitas, tráfico de personas y apropiación de bienes inmuebles con fines ilegítimos, incluido el fraude inmobiliario. Estas actividades, señala la DEA, forman parte de una estrategia para diversificar fuentes de ingresos y proteger los activos del narcotráfico ante posibles acciones de aseguramiento por parte de las autoridades.

