Marcela Loyola
Los pueblos y comunidades indígenas de la zona huasteca de San Luis Potosí, preparan un encuentro regional denominado “¡No al fracking, si a la vida!”, para defender sus derechos al agua, tierra y a un ecosistema sin contaminación.
“La Huasteca no es una zona de sacrificio; ¡es un ecosistema vivo y una cultura milenaria que requiere protección, no explotación!”, sentención Juan Felipe Cisneros Sánchez, integrante del Observatorio Indígena Mesoamericano, quien abundo que, la extracción de hidrocarburos representa una amenaza directa para el equilibrio ecológico y social de la región.
Expuso que, los tres pilares fundamentales que están siendo vulnerados son: el tejido social y demográfico, pues el proyecto afecta directamente a 3 mil 268 localidades habitadas mayoritariamente por comunidades de origen Tenek y Náhuatl. Estas poblaciones ya enfrentan barreras históricas de pobreza y marginación; la pérdida de sus medios de subsistencia tradicionales —como la agricultura de pequeña escala y el acceso a recursos naturales—, por lo que agudizaría esta vulnerabilidad, empujándolos a condiciones de vida aún más críticas.

Segundo, el colapso del sistema hídrico, ya que, la Huasteca es una región definida por su abundancia acuática. La extracción de hidrocarburos pone en peligro directo a mil 19 cuerpos de agua (ríos, manantiales, acuíferos). Los procesos de extracción requieren grandes volúmenes de agua y conllevan altos riesgos de contaminación por químicos, lo que comprometería la salud pública y la agricultura local.
El tercero, la pérdida del patrimonio natural, pues la biodiversidad es el capital natural más importante de la zona. La alteración del suelo y la degradación de los ecosistemas no son eventos aislados; forman una reacción en cadena.
El activista advirtió que, la decisión del Gobierno federal de avanzar con este modelo extractivista parece ignorar el principio de soberanía territorial de los pueblos indígenas. “Cuando el Estado prioriza la extracción sobre la preservación de la vida básica de sus ciudadanos más vulnerables, no solo estamos ante un problema ambiental, sino ante una grave ruptura de los derechos humanos”.
Para analizar acciones contra el fracking se llevará a cabo el encuentro regional el próximo 8 de marzo, en la galera comunal de la comunidad indígena de San José Pequetzen, en el municipio de Tancanhuitz.

