Felipe Morales
El mundo taurino y sobre todo los “istas” de Morante de la Puebla vibran con la faena realizada por el diestro en la Real Maestranza de Sevilla.
El agitanado matador realizó una proeza con la capa a base de verónicas y tafalleras a cámara lenta.
Y una faena de muleta a su estilo, con pases en los que el tiempo se detuvo, todo coronado con una estocada sin mácula.
RABO QUINCE EN SEVILLA
Tan difícil es cortar un rabo en el albero sevillano que de 1895 a la fecha solamente se han cortado quince.
De estos premios uno fue nada más y nada menos que para un mexicano: Fermín Espinoza “Armillita” el Maestro de Saltillo.
Pepe Bienvenida cortó el primer rabo el 8 de abril de 1939, el segundo el 8 de junio del mismo año por Gitanillo de Triana; el tercero se concedió a Manuel Jiménez “Chicuelo” el 2 de julio también de 1939; el autor de la chicuelina repitió la hazaña el 2 de julio de 1942.
El “Monstruo de Córdoba”, Manuel Rodríguez “Manolete” le cortó el máximo trofeo a un toro de Villamarta el 20 de abril de 1941.
Al año siguiente, 1942 Domingo Ortega consagró a un toro de Pedro Domecq, fue el 12 de octubre; el mexicano Armillita el 3 de junio de 1946 realizó faena de rabo, a un burel de Manuel González.
Siete años más tarde, el 12 de octubre de 1952 Rafael Ortega cortó el rabo a un astado de Guardiola y en un hecho inusitado el mismo coleta le tumbó el rabo a un toro de Miura el 20 de abril de 1954.
César Girón también está en la historia con dos rabos en Sevilla, el 27 de abril de 1954 y el 29 de abril del mismo año, solo dos días de diferencia.
El polémico Manuel Benítez “El Cordobés” inmortalizó un burel de Carlos Núñez el 20 de abril de 1964; cuatro años más tarde Diego Puerta corto el rabo a un ejemplar del Marqués de Domecq, el 26 de abril de 1968.
Ruiz Miguel y un toro de Miura se enfrentaron El 25 de abril de 1971, el rabo fue indiscutible.
Y debió pasar medio siglo, 52 años para ser exactos para que la andaluza Maestranza de Caballería y las 11 500 almas reunidas fueran testigo de la hazaña de José Antonio Morante al cuajar al toro de Domingo Hernández de nombre “Ligerito”.

