Una avioneta con seis pasajeros a bordo se estrelló el sábado por la tarde en el estado de Nueva York, en el noreste de Estados Unidos, informó la Administración Federal de Aviación (FAA), sin que por el momento se hayan revelado las causas del accidente ni el número de víctimas mortales.
La aeronave accidentada, un bimotor Mitsubishi modelo MU-2B, se estrelló alrededor de las 12:15 horas (tiempo local) cerca de la localidad de Copake, cuando se dirigía al Aeropuerto del Condado de Columbia, en Hudson, según información proporcionada por la FAA y difundida por la cadena estadounidense ABC News.
Hasta ahora, la oficina del sheriff del condado no ha emitido un comunicado sobre el incidente, por lo que se desconoce la identidad de los pasajeros o si hubo víctimas fatales.
Sin embargo, en declaraciones a CBS News, la subsheriff Jacqueline Salvatore indicó que las condiciones de lodo en el sitio del accidente han dificultado el acceso a la zona y adelantó que la investigación podría extenderse al menos un par de días.
Copake se localiza a unas 50 millas al sur de Albany, cerca de la frontera con Massachusetts.
Por otro lado, continúa la investigación sobre un accidente ocurrido el jueves, cuando un helicóptero cayó en las aguas del río Hudson, provocando la muerte de cinco turistas españoles y un piloto estadounidense. El sábado, equipos de buzos recorrieron el área para recuperar partes de la aeronave y continuar con las indagatorias.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), encargada de la investigación, informó que desde el viernes se desplegó un equipo de 17 especialistas que analizan distintas hipótesis, aunque se busca evitar especulaciones. Más información será proporcionada en los próximos días.
Varias embarcaciones permanecían movilizadas en la costa de Jersey City, ciudad vecina de Nueva York, donde impactó el helicóptero. La agencia EFE constató la operación el sábado por la tarde.
Equipos de buzos continúan buscando piezas del helicóptero, incluyendo el rotor y el rotor de cola, que estarían sumergidos a aproximadamente 12 metros de profundidad. Las labores seguirán este domingo.
La NTSB informó que ya se ha comenzado a evaluar el sistema de control de vuelo del aparato. También indicó que ningún sistema de aviónica a bordo registró información útil para la investigación. Los investigadores ya se han reunido con representantes de la empresa que operaba el helicóptero para revisar sus procedimientos.
Las víctimas eran Agustín Escobar, ejecutivo de Siemens; su esposa, Mercè Camprubí; y sus hijos de 10, 8 y 4 años. El piloto era Seankese “Sean” Johnson, un militar afroamericano de 36 años.
El accidente ocurrió alrededor de las 15:15 horas del jueves. Testigos reportaron que el helicóptero comenzó a desintegrarse en el aire antes de impactar contra el agua, lo que movilizó a equipos de emergencia de Nueva York y Nueva Jersey que recuperaron los cuerpos y la aeronave.
El sábado, el alcalde de Nueva York, Eric Adams, y Joan Camprubí, hermano de Mercè, encabezaron una ofrenda floral en el río en homenaje a los fallecidos. Ambos expresaron su dolor en una conferencia de prensa, pero no se ofrecieron nuevos avances en la investigación.
El helicóptero despegó desde la parte baja de Manhattan con dirección sur, luego voló hacia el norte hasta el puente George Washington y volvió a dirigirse hacia el sur siguiendo la costa de Nueva Jersey, momento en el que perdió el control cerca de Hoboken.
El alcalde de Jersey City, Steven Fulop, informó que el cuerpo principal del helicóptero se encuentra en las instalaciones del Cuerpo de Ingenieros del Ejército en dicha ciudad. Añadió que se han considerado tres posibles causas: un impacto con aves, un dron o una falla mecánica, aunque aún no se han confirmado.
También se están analizando testimonios de personas que afirmaron haber visto bandadas de pájaros en el momento del accidente.
Johnson, el piloto, había reportado minutos antes que se estaba quedando sin combustible. Contaba con un total de 788 horas de vuelo, aunque no se ha determinado cuántas de ellas fueron en el modelo Bell.
El accidente ha reavivado el debate sobre la regulación de los llamados “vuelos no esenciales”, como los helicópteros turísticos o taxis aéreos. Solo el año pasado se registraron unos 80,000 vuelos de este tipo sobre Manhattan. Estos servicios, destinados a personas con alto poder adquisitivo, suelen costar un mínimo de 250 dólares por persona y trayecto.
Con información de: Aristegui Noticias

