Marcela Loyola
Pese a que fue clausurada desde hace más de un mes por las autoridades sanitarias del estado, se ha detectado que durante las tardes se abren las instalaciones donde se encontraba la Nueva Farmacia Salk para sacar medicamentos y equipo.
La farmacia fue clausurada después de que le mal aplicaran una inyección a la menor Luisa Yareli, de apenas 9 años de edad, la cual dañó el nervio ciático, provocándole neuropatía periférica izquierda, pues el encargado Mario Fernando Loyola Torres daba consulta a la población y recetaba sin tener cédula profesional de médico, según denunció el padre de la menor, Luis Beltrán.


En días pasados, vecinos reportaron que han observado cómo, pese a los sellos de clausura puestos por la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coepris), han estado abriendo las puertas de la farmacia y sacando cajas.
Durante largo rato, una de las puertas permanece abierta en las tardes y se les ha visto sacar cajas y diversos objetos del local, pese a tener los sellos de clausura por parte de las autoridades sanitarias.
Fueron más de tres años que, en la Nueva Farmacia Salk, estuvo ubicada sobre la avenida Salk en el número 3204, del fraccionamiento del mismo nombre en la capital potosina, donde el encargado realizaba consultas y recetaba medicamentos sin contar con una cédula profesional de médico.

