Marcela Loyola
Derechohabiente denunció que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), emplea estrategias que retrasan deliberadamente la atención médica, afectando directamente la salud de los pacientes, como es el caso representativo de Mati Badillo, quien ha vivido en carne propia un vía crucis burocrático, negligente y sistemático.
El viacrucis inicio en enero de este año, cuando Mati Badillo buscó atención médica en la Unidad de Medicina Familiar No. 47, por fuertes dolores en las manos y los pies, con síntomas relacionados con sus articulaciones. A su médico general le informó que, ya había sido diagnosticada con síndrome de túnel carpiano en ambas manos y presentó los estudios médicos previos que respaldaban su condición.
Pese a ello, el médico insistió en realizar nuevos análisis, que no tenían relación directa con su problema de salud, sólo se le practicaron exámenes de orina y sangre. Aun así, la paciente accedió, esperando que eso acelerara su atención.
Pasadas varias semanas, la historia apenas comenzaba, el médico accedió a referirla al área de ortopedia en la Clínica 50, ubicada en la colonia Prados de San Vicente, aunque señaló que tenía prohibido canalizar a sus pacientes a cirugía. La referencia, lejos de ser inmediata, fue aplazada y, hasta se le pidió que regresara días después para recoger el documento de envío, esos días se extendieron a semanas.

Cuando por fin se le entregó, la cita fue programada para el 7 de julio de 2025 a la 1:30 de la tarde, ante la desconfianza por tantas trabas anteriores, la paciente preguntó a la recepcionista del consultorio, si debía confirmar directamente en la clínica, pero se le negó esa opción y se le pidió simplemente que asistiera conforme a lo establecido.
El 7 de julio, se presentó puntualmente en la Clínica 50, sin embargo, al llegar, le informaron que su cita no estaba registrada para esa fecha y que tendría que acudir al segundo piso para investigar qué sucedió, ahí solo se le informó que sería hasta el 25 de septiembre de 2025. Es decir, nueve meses después de que llegó a pedir ayuda a su médico familiar.
Desde entonces, su salud ha empeorado significativamente. El dolor en las muñecas ahora la incapacita para tareas básicas; ha desarrollado debilidad en las manos, piquetes, sensación de hormigueo y dolor constante en las muñecas y palma de la mano, ya no puede doblar la muñeca izquierda, síntomas que hacen cada día más difícil su vida laboral y personal.
“No solo se están burlando de nosotros. Nos están dejando enfermar sin remedio. Nos descuentan más de 315 pesos por quincena, y cuando más lo necesitamos, no nos atienden. Es un engaño”, condenó.
Lo más alarmante es que no se trata de un hecho aislado. Según varios testimonios recopilados en la misma clínica y en otras unidades del IMSS, esta práctica es común, se entrega una cita al paciente, pero al momento de acudir es otra fecha la que está registrada en el sistema, lo que obliga a los derechohabientes a reagendar, esperar semanas o incluso meses, y volver a gastar en transporte, en algunos casos desde comunidades lejanas.
Muchos lo consideran una forma encubierta de controlar la demanda médica, simulando atención sin brindarla realmente. “Te hacen dar vueltas, gastar en pasajes, perder tiempo y exponerte, solo para decirte que tu cita no está. Eso no es un error, es una estrategia. Es una grave falla estructural que vulnera el derecho a la salud consagrado en la Constitución. No solo se trata de ineficiencia, sino de negligencia que pone en riesgo la integridad física y emocional de miles de derechohabientes. La salud no puede esperar”.

