Marcela Loyola
Una nueva negligencia médica fue denunciada contra el IMSS en San Luis Potosí, pues la paciente renal, Graciela García vivió con un catéter vencido en su cuerpo durante más de seis meses, derivado de postergaciones, cancelaciones y omisiones médicas que deterioraron su salud y la orillaron a buscar atención por su cuenta, pues le pudieron dañar los riñones y, ahora ya ni la atenden derivado de que no hay citas hasta el año 2026.
El dispositivo le fue colocado el 18 febrero de este año, luego de una fallida cirugía en la Clínica 50 del IMSS, pues le iban a sacar una piedra del riñón, pero no pudieron porque era demasiado grande y no cuentan con un láser flexible para romperla. Por ello, como solución provisional, le colocaron un catéter doble J con la idea de evitar complicaciones mientras se definía un nuevo procedimiento, pero a fecha por la falta de recursos, la carencia de personal médico y la negativa institucional a facilitar alternativas, se ha estado agravando su estado de salud.

Graciela García solicita que, se le autorice el traslado a otro estado para recibir la cirugía que necesita, pues el catéter que le pusieron no debía utilizarse más de cuatro meses y, aun así, lo porto por seis completos.
“El catéter se encarnó un poquito en el riñón. Sí, me causó ciertos problemas de hecho en este momento y no le miento tengo el dolor fuerte del lado izquierdo, mucha fatiga, dolor de espalda, ya no puedo trabajar, mi trabajo es muy pesado y la espalda me duele bastante sentada, parada, como este es una fatiga y un cansancio que, pues Dios si no quiera que se me hayan dañado los riñones, porque pues nada más era una piedrita lo que me iban a quitar”.
Aseguró que, antes de la cirugía sus riñones se encontraban en buen estado, algo que afirma le fue confirmado por su urólogo, quien descartó la opción de una intervención abierta debido a que sus órganos estaban sanos, pues le explicó que abrir el riñón comprometería su funcionamiento y lo reduciría hasta un 60 por ciento, por lo que no era recomendable realizar una cirugía tan invasiva en un órgano que aún trabajaba adecuadamente. Y ahora busca una valoración externa con un nefrólogo para saber si hubo daño derivado del tiempo que pasó con el catéter vencido.
La derechohabiente señaló que, luego de la cirugía fallida se tramitó una transferencia a un hospital del IMSS en Monterrey, donde sí cuentan con láser flexible, pero meses después recibió la respuesta, su caso no era considerado urgente.
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Ante la falta de opciones, consideró pagar por la renta de un láser externo con un costo de 14 mil 600 pesos, para que el procedimiento pudiera realizarse en San Luis, pero le negaron la autorización al señalar que podrían tener problemas porque no deben pedir equipo o medicamentos a los pacientes.
Agregó que, además el catéter no se lo quitaban por falta de médicos el día que tenía programada la cirugía, debido a que estaban de vacaciones y, esa sólo fue una de las muchas cirugías que se suspendieron por falta de especialistas. Entonces fue hasta el 24 de julio, que por fin se lo retiraron, pero los procedimientos los realizaron practicantes, que le dejaron un dolor de espalda.
Añadió que, debido a que no hay citas hasta el 2026, ha tenido que pagar medicamentos y consultas por fuera por infecciones, antibióticos y estudios. “Un medicamento me costó 2 mil pesos, solo uno. Aparte consultas y analgésicos. Ahorita estoy haciendo tandas porque si no me atienden pronto, mi salud puede empeorar más. Ya no tengo opción”.
Reconoce que, en años anteriores fue bien atendida por el IMSS, pero lo que ha vivido recientemente refleja una caída profunda en la calidad del servicio. “Antes me atendían bien. Incluso tuve a mi hijo ahí, pero desde la pandemia todo se fue a pique. Las enfermedades no se agravan por lo que son, sino por los tiempos tan largos entre una consulta y otra”.

