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Opinión

Ver para Pensar: Tintín en América.

Federico Anaya Gallardo    

Tintín te parecerá –querida lectora– una distracción superficial de nuestras recientes kino-reseñas, en las que hemos hablado de los orígenes de la mafia siciliana (con El Gatopardo); de gánsteres y aparato político (sobre Gangs of New York); de migrantes irlandeses explotados (en Far and Away); de bandidos sociales en Nuevo México (con Billy The Kid); y de conjuras homicidas en Oklahoma (en Killers of the Flower Moon). Pero en realidad sigo en el tema que me propuse luego de ver los dos Gatopardos que te recomendé hace semanas: Cómo los arreglos gansteriles le disputan permanentemente al Estado el control de la sociedad.

Tintín es un personaje de tiras cómicas nacido en Bélgica en 1929. Es decir, el reportero adolescente está por cumplir cien años. Lo inventó Georges Remi alias Hergé (1907-1983) para un periódico católico llamado Le Vingtième Siècle (El Siglo XX). El personaje era reportero de la sección juvenil del diario (Le Petit Vingtième) y viajaba por el mundo cazando noticias y haciendo el bien. Su primer gran aventura fue diseñada no sólo por el entonces muy joven Hergé (22 años) sino por el director del periódico, un sacerdote católico Norbert Wallez (1882-1952) que dirigía una amplia campaña anti-comunista. Por eso es que Tintín “fue mandado” a reportear lo que ocurría en el primer Estado de Obreros y Campesinos. Sus aventuras se publicaron por entregas bajo el título general de Tintín en el País de los Soviets. Sobre los huérfanos que dejaron en la URSS las guerras mundial y civil el muchacho no reportó nada. Sólo “informó” que, durante la escasez y la hambruna, se repartía pan sólo a quienes se declarasen comunistas. De los proyectos educativos de Makarenko y de Gorki… nada. (Para más sobre Tintín, mi kino-reseña acerca de nuestra nostalgia de la modernidad del siglo XX, en la Liga 1.)

En 1930, el padre-director del Le Vingtième Siècle “mandó” a Tintín al Congo –adonde el reportero alfabetizó a la población originaria acerca de “la Patria de Ustedes: Bélgica”. Un año más tarde, en 1931, el padre Wallez envió a Tintín a los Estados Unidos de América. Agrego a esta kino-reseña imágenes de la primera versión de la aventura americana (en blanco y negro). Allí podrás ver cómo veían los católicos anti-comunistas a la América industrial y ultra-moderna. (Notar que la tira cómica se publicó justo en medio de la Gran Depresión y durante los últimos años de la Prohibición.)

Estas imágenes las he tomado del sitio El Rincón del Tintinólogo (Liga 2), adonde se pueden encontrar una serie de datos interesantes acerca de la evolución de la tira –siempre desde la perspectiva eurocéntrica de la sucesión de Hergé, pese a que el discurso se ha ido modernizando y volviéndose políticamente correcto.

Durante la Segunda Guerra Mundial Hergé fue colaborador del régimen nazi de ocupación en Bélgica. Sin embargo, su tira cómica era tan popular que luego del triunfo de las Naciones Unidas en 1945 fue rehabilitado. Vencidos los nazi-fascistas, la re-publicación de los álbumes de Hergé implicó corregir numerosos detalles. El autor mismo se sintió obligado a explicarse ante sus lectores. En 1971, en un libro de entrevistas con el escritor Numa Sadoul (n.1947), el monero belga explicaba que en sus álbumes Tintín en el País de los Soviets y Tintín en el Congo :

“Yo estaba atiborrado de los prejuicios del medio burgués en que vivía… Era 1930. Yo no sabía de aquel país más que lo que la gente, en aquella época contaba: los negros son unos niños grandes… Tienen suerte de que estemos allí…, etc. Y dibujé a estos africanos según estos criterios, en el más puro estilo paternalista, que era el que reinaba en aquella época en Bélgica.” (Liga 2, sección “Sobre los facsímiles”.)

Tintín en América también sufrió algunas correcciones a partir de 1946. Pero los cambios más duros ocurrieron más tarde, cuando ese álbum se publicó en los EUA en 1973. Y estos últimos cambios fueron a Derechas. Los editores estadounidenses pidieron eliminar personajes africanos: el gánster a la derecha en la página 1, un botones negro en un edificio en construcción en la página 29 y una nana africana en la página 47. (Puedes ver que nuestra época no es la única en la que los reaccionarios estadounidenses tratan de borrar a las clases subalternas de su país de los medios de comunicación masiva.) De hecho, en las ediciones disponibles en la www sólo sobrevivió el gánster africano-americano de la página 1 –es decir, el personaje de raza negra con un rol criminal. (La versión francesa de esta edición la puedes consultar y descargar en la Liga 3. La castellana en la Liga 4. La inglesa en la Liga 5.)

¿Por qué me clavo en estos detalles? Porque en las ediciones censuradas por la Derecha estadounidense en los 1970s sobrevivió una interesante opinión de los reaccionarios católicos europeos acerca de los EUA. Esta es una visión contradictoria que puedes leer en el mismo portal oficial de la sucesión de Hergé. (Liga 2, “Tintín en América 1932”.) Allí se nos informa que:

“La visión que los europeos tenían de Norteamérica a principios del siglo XX estaba plagada de admiración y esperanza por un lado y de cierto escepticismo por otro hacia un ‘nuevo mundo’ que avanzaba demasiado deprisa y donde todo podía ocurrir. Por otro lado, el círculo religioso y conservador belga, al que pertenecía Le Vingtième Siècle, no veía con muy buenos ojos a una tierra donde el materialismo y el culto al dinero parecían imponerse a todo, y continuando con su habitual línea propagandística intentó utilizar esta nueva aventura de Tintín para realizar una crítica a esta nueva sociedad que estaba surgiendo en el nuevo continente.”

El mismo portal nos dice que la contradicción entre desconfianza y fascinación anidaba en el propio monero. Agregan los administradores del recuerdo de Hergé que, si el padre Wallez no le hubiese impuesto escribir la aventura en el Congo para lavar cara al genocida rey de Bélgica, probablemente el caricaturista habría realizado primero la aventura estadounidense.

La aventura tintinesca empieza con una reunión de gánsteres. Un capo del alcohol explica la situación a sus pistoleros: “En resumen: nos envían al famoso periodista Tintín para luchar contra nosotros. Es un temible adversario, y estas son mis órdenes. No quiero que Tintín permanezca ni un solo día en Chicago. ¡He dicho!”. (Sigo la versión castellana post-1973, Liga 4.) De la página 1 a la 7, el héroe adolescente es víctima de varios atentados y logra, al fin, ¡capturar a Al Capone y dos de sus secuaces! Sale a la calle, le avisa a un policía de barrio, quien lo macanea y marca a la delegación de policía para reportar a un loco. Perfecto retrato de la complicidad de los cuerpos de policía municipal con los gánsteres. Más celadas de los criminales y escapes increíbles de Tintín hasta la página 15, cuando el reportero y un jefe de policía honesto ponen una trampa a los gánsteres y atrapan a un grupo grande. Sin embargo, el líder mafioso, Bobby Smiles, escapa en un auto deportivo rojo…

Y se refugia en Redskincity, “una aldea cercana a las reservas de pieles rojas”. Y para allá va Tintín. Sigue una treintena de páginas con aventuras en el “Viejo Oeste” con todo lo que –en aquéllos 1920s y 1930s– ofrecía Hollywood a las audiencias europeas. Cowboys, persecuciones a caballo, sherifes borrachos, linchamientos, carretas desbocadas, Tintín amarrado en una vía de tren … y, por supuesto, indios salvajes. Por supuesto, el héroe adolescente triunfará frente a todos esos peligros. Sus reportajes fascinarán a la Opinión Pública y atrapará a Bobby Smiles.

Pero, aparte, en una de las rocambolescas persecuciones, Tintín descubrirá un yacimiento de petróleo bajo tierras indias. ¡Atención, querida lectora! Recuerda que la primera versión de este álbum se publicó en entregas semanales entre 1931 y 1932 –justo cuando el FBI presumía haber resuelto el misterio de los asesinatos de indígenas Osage en Oklahoma del que te conté en mi kino-reseña de la semana pasada sobre The Killers of the Flower Moon de Martin Scorsese. (Liga 6.)

En 1929 el capo Willian El Rey Hale (interpretado por De Niro en Killers) y sus cómplices ya estaban condenados. Hale a cadena perpetua, igual que su sobrino Ernest Buckhart (DiCaprio en Killers). Lo interesante es que en la versión europea de aventuras entre los pieles rojas la agencia de la justicia no es ni la comunidad india ni las autoridades federales, sino el fantástico reportero adolescente llegado de Bruselas.

En las páginas 60 y 61 de la versión original (1931-1932) de Tintín en América, luego de que Tintín provoca un géiser de petróleo en la pradera, se le aparecen –como por arte de magia– varios compradores de “su” pozo. Le ofrecen 5mil, 10mil, 25mil… 50mil dólares por los derechos de explotación. Apenas el reportero les explica que esa es tierra de los pieles rojas, esos capitalistas se abalanzan sobre el jefe indio Viejo Hurón, le dan 25 pavos y echan a la tribu con apoyo del Ejército de los EUA. Nueva magia: en menos de un día, se ha construido una ciudad moderna y nuestro Tintín, aún vestido de cowboy, es tratado de loco en medio de una de las nuevas calles. Esta versión subsistió en la versión a color de 1946 en la página 29 –adonde el botones negro de 1931-1932 fue sustituido por un hombre blanco en 1973.

Esta crítica al despojo contra los pueblos originarios permaneció en la versión física del álbum en Francés y Castellano –pero también en Inglés. En otras palabras, a los censores de 1973 en EUA les importaba más ocultar a los africano-americanos (a menos que fueran pistoleros de la mafia) que borrar los abusos en contra de los Native Americans

Sin embargo, en 1991 el álbum Tintín en América fue llevado a la pantalla en un capítulo de la serie de caricaturas The Adventures of Tintin. La serie fue dirigida por Stephane Bernasconi con guiones de Eric Rondeaux y Robert Rea. La producción, franco-canadiense, se debe a Ellipse Animation (EUA) y Nelvana (Canadá) con aprobación de la Fundación Hergé y apoyo de Telefilm Canadá.

Se lanzaron tres temporadas, cada una con 13 episodios de entre 22 y 24 minutos. Los episodios no siguen el orden de los álbumes de Hergé. Los episodios 1 y 2 de la primera temporada tratan de El Cangrejo de las Pinzas de Oro (1940) y Tintín en América (1931) es el último episodio (número 39). Tintín en el País de los Soviets y Tintín en el Congo no fueron llevados a la pantalla chica. Esta versión de Tintín en América dura 22:12 minutos y la puedes ver en YouTube en la Liga 7 gracias a “Patrick Jagger” (@patrickjagger5426). El audio está en Inglés, pero los subtítulos con traducción al Castellano están muy bien. Es en esta kino-versión en la cual todo el arco narrativo de Tintín, los pieles rojas y el descubrimiento de petróleo desaparecen. Lo que la Derecha estadounidense aguantó en la versión impresa de 1973 nunca llegó a la TV norteamericana en 1991.

Como sea, Tintín en América demuestra el impacto general de la macrocriminalidad en las culturas populares del Occidente Noratlántico. En 1931, cuando el padre Wallez y el monero Hergé enviaron a Tintín a los EUA los católicos reaccionarios de Europa desconfiaban de la inestabilidad social provocada por una sociedad industrial que se transformaba constantemente. Les molestaba el dominio de lo material y el egoísmo mercantil. ¿Su solución? El heroísmo individual de un periodista adolescente lleno de los mejores ideales quien, desde el Cuarto Poder, denunciaba la corrupción, capturaba criminales y hacía justicia. Un super-hombre. Un superhéroe. Fantasías.

En la vida real, Wallez y Hergé creyeron que ese “salvador” sobrehumano era Adolfo Hitler… Ya viejo, en su Vuelo 714 para Sidney, de 1966-1967, Hergé optó por los alienígenas que vendrían a salvarnos de nuestras miserias.

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:

Liga 2:

https://www.tintinologo.com/

Liga 3:

https://archive.org/details/TintinEnAmerique_201806

Liga 4:

https://www.edu.xunta.gal/centros/ceipbenchosey/system/files/03-Tintin_en_America.pdf

Liga 5:

http://www.blackkat.net/tintin/pdf/03%20-%20Tintin%20In%20America.pdf

Liga 6:

Liga 7:

La opinión expresada en esta sección de colaboraciones es responsabilidad exclusiva de su autor y no refleja necesariamente la postura de Potosinoticias.

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