La SHCP y Pemex recurren a los mercados de capitales mientras la CDMX impulsa bonos verdes y México enfrenta retos en deuda subnacional.
Los primeros, se dice, velan por el interés privado, mientras que las segundas lo hacen por el bienestar social.
Sin embargo, en las economías modernas una buena estructura y funcionamiento de los mercados de capitales puede resultar angular para que el sector público pueda alcanzar sus objetivos.
Por ello, surge la pregunta: ¿qué sucede cuando la magia de los mercados financieros y la planificación de las finanzas públicas se junta?
Los mercados de capitales provocan que los individuos, empresas o gobiernos puedan acceder a distintas fuentes de financiamiento, por ejemplo, a través de la emisión de diversos instrumentos como bonos o acciones.
Estos mercados tienen beneficios, ya que permiten que un gran número de inversionistas puedan fondear las actividades o proyectos de aquellos que buscan los recursos y, a cambio, obtener un rendimiento.
Si bien se suele asumir que el sector privado es el principal cliente de los mercados de capitales, la realidad es que el sector público también recurre a ellos mucho más de lo que creemos, generando, en algunos casos, verdaderos hitos que nos recuerdan la importancia de la cooperación.
Un ejemplo reciente es la operación que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) llevó a cabo en los mercados financieros internacionales para apoyar a Pemex.
Ésta consistió en la emisión de notas precapitalizadas (P-Caps) por un monto de 12,000 millones de dólares.
La particularidad de dichas notas es que son instrumentos de deuda en las cuales los intereses se encuentran capitalizados desde un inicio, a diferencia de un bono tradicional que paga intereses de forma periódica.
Esta operación, parte de un plan integral más completo que le permitirá a Pemex contar con liquidez para afrontar sus obligaciones de corto plazo, ya que los recursos provenientes de la emisión se usarán, principalmente, para el pago de amortización e intereses durante este año y el siguiente.
El objetivo, en el mediano plazo, es que esta liquidez pueda ayudarle a la paraestatal para mejorar su eficiencia operativa y caminar con pasos propios sin ayuda de la SHCP.
Cabe resaltar que los mercados de capitales no solamente tienen alcance en estructuras a nivel federal, pues también los estados y municipios pueden apoyarse en ellos.
Uno de los casos más relevantes sucedió en 2016, cuando la Ciudad de México (CDMX) realizó la emisión de un bono verde por un monto de 1,000 millones de pesos con el objetivo de financiar proyectos enfocados en la sustentabilidad climática.
La demanda por parte de los inversionistas fue tal que se superó el monto ofertado en 2.5 veces, resaltando lo innovador de esta operación al ser el primer instrumento con estas características en ser emitido por una ciudad y gobierno subnacional en América Latina.
El propio éxito de la operación hizo que en años posteriores se realizaran emisiones similares.
Sin embargo, aunque la emisión de bonos verdes por parte de la CDMX resultó un éxito, la realidad es que dentro del país el mercado de deuda subnacional no se encuentra tan desarrollado, pues, con información disponible al primer trimestre de 2025, apenas 7.0% de la deuda que mantienen las entidades federativas fue financiada a través de emisiones bursátiles, mientras que la mayor parte lo ha sido a través de líneas de crédito directas con la banca comercial y la banca de desarrollo.
Contrario es el caso de Estados Unidos, donde el mercado de deuda subnacional se encuentra altamente desarrollado e integrado al sector financiero, lo que ha permitido que, por un lado, los gobiernos locales encuentren una fuente de financiamiento alternativa a la banca tradicional, mientras que, por otra parte, para los inversionistas representa una oportunidad de canalizar recursos a instrumentos que en su mayoría son de poco riesgo y otorgan rendimientos superiores a aquellos emitidos por la autoridad federal.
De acuerdo con datos de Sifam Research, al primer trimestre de 2025, el valor de los bonos municipales (US Municipal Bonds) en circulación asciende a 4.2 billones de dólares, lo que representa un incremento interanual de 3.1 por ciento.
De este monto, cerca de 80% corresponde a emisiones hechas por gobiernos locales o empresas en propiedad del gobierno para financiar proyectos de infraestructura.
Es cierto también que, en algunos casos, la idea de salir al mercado de capitales mexicano en búsqueda de financiamiento se desecha por los costos relacionados o simplemente por el propio desconocimiento de las autoridades locales para realizar este tipo de transacciones.
Sin embargo, lo anterior no implica que el mercado de capitales tenga que apartarse.
Al contrario, representa una oportunidad para desarrollarlo y reducir, en la medida de lo posible, la dependencia del financiamiento externo, permitiendo eliminar riesgos como el cambiario, generando beneficios para el país e incentivando el uso de estructuras financieras más complejas.
Como todo, para lograrlo se necesita de la voluntad de ambas partes y mucho esfuerzo.
Con Información de: Dinero en imagen.

