Federico Anaya Gallardo
Revisando el caso de los gánsteres de Atlantic City en la época de La Prohibición, que nos ha revivido con brillantez la serie de HBO Broadwalk Empire (ó mejor, como te propuse, querida lectora, El Imperio de El Malecón), busqué en las hemerotecas anglosajonas qué había sido del capo Enoch L. “Nucky” Johnson (1883-1968) quien inspira al carácter central de la serie, Enoch “Nucky” Thompson –interpretado en la serie por Steve Buscemi (n.1957).
El periódico Atlantic City Press del Martes 10 de Diciembre de 1968, reportó a ocho columnas en su primera plana lo que sigue: “Boss ‘Nucky’ Johnson Is Dead at 85”. La nota viene acompañada, también en primera, de una fotografía de Nucky real en 1967, ya muy viejo, pero aún elegantemente vestido con un clavel en la solapa –como en los días de su gloria mafiosa. (Usé la página de Newspapers.com, ve la Liga 1.)
Esta idea, que Nucky seguía siendo el personaje flamboyante de la leyenda, se repite varias veces en la cobertura del periodista Paul Learn para el Atlantic City Press. El diario y su vocero no ocultan el poder político que tuvo el muerto. Reportan que Nucky “dominó [ruled] políticamente Atlantic City por 30 años” (primera). Tampoco esconden que fue condenado a prisión por evadir impuestos. Learn escribió: “Mr. Johnson dominó Atlantic City al modo de un grand seigneur. Nació para gobernar. Tenía instinto, extravagancia. Era amoral y despiadado. Tenía una memoria eidética para caras y nombres y la gracia natural de mandar” (primera). ¡Wow!
Por eso te decía la semana pasada, lectora, que el Nucky histórico había triunfado.
Sigue Learn: “En otra época, [Nucky] habría sido un barón come-corderos en su castillo, ó el procónsul romano que gobernaba desde su bañera. Uno podía imaginárselo desembarcando junto a Guillermo el Conquistador y conquistando para sí, en Hastings, un buen feudo. Ó navegando en un navío con el vikingo Harald Hardrada en una depredación de las costas británicas”. Bebedor pesado, enamorado hercúleo, epicúreo, sibarita amante de lujos “y de todo lo bueno en la vida” (primera). ¡Otro wow!
Pero lo más importante, nos dice Learn, es que el verdadero Nucky “provocaba fiera lealtad entre sus súbditos –especialmente entre los pobres” (p.2). Lo amaba el pueblo común. Lo adoraban las viejitas que juegan al Bingo, los choferes de taxis y colectivos, los bomberos, los policías.
Recordemos que Learn está escribiendo en 1968. En la edición que describo se reporta que Nixon está por formar su gabinete luego de ganar la elección presidencial en Noviembre anterior. Hay noticias acerca de los movimientos estudiantiles y sobre la crisis en Checoslovaquia… Robert Kennedy y el Doctor King habían sido asesinados. Pero Atlantic City era distinta. El Press nos explica que Nucky “era especialmente admirado en el distrito negro del lado norte de la ciudad adonde, especialmente en los años de La Depresión, construyó una reputación de benevolencia y caridad. Son legendarias los cientos de toneladas de carbón que envió a las familias negras pobres –que lo bendijeron… y quienes, año con año, le mantuvieron a él y a sus secuaces republicanos en el más absoluto poder”.
Learn y el Atlantic City Press no se detienen en el elogio. Llaman Robin Hood al muerto y repiten su crítica en contra de los Pecksniffian bluenoses ó “puritanos à-la-Pecksniff” que lo atacaban hipócritamente. (Pecksniff es un personaje hipócrita de Dickens.) Esos santurrones –decía Nucky– no sabían lo que el Pueblo quería. El periodista no se avergüenza de confesar que Nucky le dio a la gente pan y circo y que la Atlantic City que le tocó gobernar era parte de un muy especial “entorno cultural” de los EUA en los 1920s. Tampoco oculta la asociación de Nucky con Capone y otros jefes mafiosos. Lo más impresionante es que un periódico reporte con tal apertura su admiración por un político cuya liga con el crimen organizado era tan evidente.
El éxito del libro de 2002 escrito por el juez-historiador Nelson Johnson (Boardwalk Empire: El nacimiento, el esplendor y la corrupción de Atlantic City) y su impresionante adaptación para la TV en HBO son parte de la sacralización del crimen organizado en la cultura estadounidense. Una sociedad que reprueba a los santurrones hipócritas termina admirando a los cínicos que se gozan en los placeres. Tal vez por eso en los EUA hay altares tanto para el Doctor King como a Donald Trump.
Pero en El Imperio de El Malecón hay algo más. ¿Sería posible tener en un solo paquete al santo y a que se goza en el placer? Parecería que de eso se trató la vida de Enoch L. “Nucky” Johnson. Veamos qué nos dice sobre el asunto el escritor que adaptó el libro para HBO, Terence Winter (n.1960):
“Atlantic City [en los 1920’s] era un lugar de excesos, glamur y, sobre todo, oportunidades. Era ruidosa, precipitada, colorida, llena de esperanza y promesas –un microcosmos de Estados Unidos–. Era un lugar de espectáculos, políticos corruptos, mujeres de vida alegre y trapos sucios, pero además era una comunidad real con personas reales, no sólo en el paseo marítimo sino también en las iglesias, los colegios y los barrios. Era un lugar de americanos reales, un gran crisol de ideas y de culturas. / En mi última visita a la ciudad, caminé por las mismas calles que Nucky, estuve en el vestíbulo de su hotel, comí en uno de sus restaurantes preferidos. Paseé por el paseo marítimo, donde él gobernaba como un auténtico rey, contemplando el vasto océano que él consideraba suyo. Fui transportado en el tiempo y pude imaginarme cómo había sido el lugar antaño. Disfruté mucho de todo aquello, pero no hubiera necesitado viajar tan lejos para recrear la experiencia. Nelson Johnson ya me había llevado hasta allí en su maravilloso libro.”
Parecería que Winter descubrió en Nucky un personaje que podría ser al mismo tiempo el santo y el pecador exitoso. Esto es especialmente claro en las primeras dos temporadas de El Imperio de El Malecón, en las cuales el drama central es la lucha entre un Nucky ya maduro, dueño de la situación política en la ciudad; y Jimmy Darmody, interpretado por Michael Pitt (n.1981). La audiencia no tiene muy claro cuál es la relación entre el bello joven y el cacique. Jimmy es su chofer, pero le exige más responsabilidades. Acaba de empezar La Prohibición y el cacique de Atlantic City está ofertando su puerto libre a quienes necesitan alcohol importado en Nueva York (los famosos gánsteres Arnold Rothstein, Lucky Luciano y Meyer Lansky) y otros en otras ciudades, como Capone en Chicago.
Jimmy crea una terrible tensión de hijo rebelde frente a padre controlador. Los primeros capítulos avanzan con este arco narrativo y veremos al joven rebelarse en contra del cacique. Le roba un cargamento de alcohol para venderlo a un mejor postor en Chicago (aquí aparece Alfonse Capone). Al principio, cuando el arreglo parece ir bien, Jimmy le entrega su “parte” a Nucky y le dice, muy serio, “a ver si así dejas de ser medio gánster”.
Pero la falta de experiencia y de prudencia le estallan en la cara al muchacho. Al final de ese gran enfrentamiento, antes de empezar la temporada 3, Nucky deberá meterle una bala en el cráneo a quien siempre consideró su hijo. (Te hago spoiler, lectora, porque es necesario.) A partir de esa noche, el Nucky de HBO ya no es medio gánster. Es un gánster completo. (¿Se refería a esto el periodista Learn del Atlantic City Press de 1968 cuando calificó al Nucky histórico de “amoral y despiadado”?)
El problema del género de gánsteres es que, por más que se envuelvan en lujos y trajes a la medida, los mafiosos se destripan mutuamente ¡y en público de la gente! Las temporadas 3 y 4 nos mostrarán cómo la espiral de la violencia se desata en todas partes: Chicago, Nueva York, Atlantic City. El Nucky de HBO llega a añorar los días en que sólo se trataba de corromper el aparato político y se pondrá a trabajar para abolir La Prohibición.
Entre 2022 y 2024 Claudio Lomnitz realizó dos ciclos de conferencias en El Colegio Nacional sobre el crimen organizado. El ciclo de 2024 llevaba el título Para una teología política del crimen organizado siguiendo el de un libro, compilando las conferencias de 2022. El libro, de 2023, lo publicó la editorial ERA. Un trabajo impresionante y sugerente. Está conectado con el caso de la mafia de Atlantic City porque La Prohibición convirtió al alcohol en una droga ilícita y su tráfico en un mega-negocio. ERA nos dice que el Lomnitz “pone a la vista la relación entre la moral [del] México moderno y la moral sublevada” de los criminales. Éstos aspiran siempre a tener autoridad suprema dentro del territorio –es decir, a ejercer una “soberanía narca”– pero resulta que “siempre y en todos los casos … la relación de cada cártel con sus territorios es inestable, y su capacidad de establecer una ley alternativa es limitada” (Para una teología…, p.59).
Lomnitz presentó sus ideas en otro ciclo de conferencias en El Colegio Nacional en Julio de 2024. (Puedes verlas en la www. La Liga 2 te llevará a la primera de las cuatro conferencias.) Durante el debate una de las cuestiones más interesantes fue esa competencia entre la moral sublevada de los intentos de soberanía narca y la moral general, omnicomprensiva, del Estado. Se trata de una competencia siempre desigual, pese a que la idea weberiana de que el Estado tiene el “monopolio de la fuerza legítima” es tan sólo una linda ilusión. El Estado mismo es siempre un proyecto de soberanía en construcción. Esto lo reconoce Lomnitz en su libro, cuando señala que la soberanía narca convive con más de una soberanía Estatal cuando las redes del negocio ilícito son internacionales. Y hay Estados más débiles y Estados más fuertes.
Los productores de la serie de HBO decidieron cerrar su relato poco antes de que La Prohibición terminase. Por lo mismo, debían cerrar el arco narrativo de su Nucky. La solución fue mojigata. Toda la temporada 5 se dedicó a mostrarnos con flashbacks cómo el joven Nucky fue reclutado por El Comodoro y cómo, de ser un adolescente más ó menos idealista, Nucky se corrompió y entregó a una niña menor de edad al viejo capo de Atlantic City. Con este truco del guion, El Comodoro se convirtió en 2014 en una premonición de Epstein. Hoy en día podemos ver en esa imagen al mismo Donald Trump. De aquella pederastia circa 1900 nació Jimmy Darmody –a quien Nucky-HBO asesinaría más tarde. Jimmy había tenido un hijo llamado Tommy –que se pasó cuatro temporadas rebotando entre burdeles de lujo, violencia narca y veteranos de guerra (un niño muy tierno, interpretado por los gemelos Brady y Connor Noon, n.2005). Spoiler: en la temporada 5 Tommy reaparece como un postadolescente que se infiltra en el círculo de Nucky. En la última escena de la serie, cuando Nucky menos se lo espera, Tommy le revela quién es y le pone una bala en el cráneo. El nieto venga al padre matando al abuelo.
El Nucky de HBO termina siendo un personaje patético. (Un aire más acorde con los roles que ha interpretado Steve Buscemi, por cierto.) Sus orígenes populares en un pueblo arenoso no le permiten nunca, pese al gran negocio de La Prohibición, estar a la altura ni de los ricos herederos del capitalismo ni de los capos narcos modernos. Conoce a Joe Kennedy, pero será éste y no Nucky quien se aproveche de la legalización del alcohol. Luciano y Lansky le arrebatan su imperio en Atlantic City. El Nucky de HBO se pasa una temporada entera pagando cuentas morales por sus pecados personales. Degradado, patético.

Yo me quedo con el Nucky histórico. El reportaje de Learn para el Atlantic City Press del 10 de Diciembre de 1968 cerraba señalando que el Nucky real creía que había que legalizar los casinos en Atlantic City para revitalizar la economía local. Esa campaña terminó ocho años más tarde con un referéndum que autorizó las apuestas. El Nucky real siguió siendo el capo de su ciudad. Sólo que se había vuelto invisible. El crimen organizado había llegado a un acuerdo con el Estado. (Tal vez esto es lo que Scorsese no se atreve a contarnos en la serie de HBO.)
Ligas usadas en este texto:
Liga 1:
https://www.newspapers.com/
Liga 2:
https://www.youtube.com/watch?v=wXyCw_090V4
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