Más de 1.5 millones de pesos se gastaron en alimento para 10 caballos y un perro de la Policía Municipal, pero cifras no cuadran; no hay evidencia de más animales en resguardo oficial.
El Ayuntamiento de la Capital Potosina reportó una compra por más de 1.5 millones de pesos en alimento para caballos y perros de la Policía Municipal durante el ejercicio fiscal 2024. Sin embargo, los datos reportados en la Cuenta Pública contrastan con la cantidad de animales oficialmente registrados por la corporación.
De acuerdo con los documentos anexados por la Dirección de Seguridad y Protección Ciudadana, se adquirieron 70 toneladas de alfalfa achicalada y micropellet entre los meses de marzo a septiembre, equivalentes a 10 toneladas por mes. No obstante, la misma secretaría reporta la existencia de únicamente 10 caballos activos en funciones.
En el desglose, esto significaría que cada caballo consume una tonelada de alimento al mes, o 99.9 kg diarios, cifra muy por encima de los 12.5 kg diarios que un caballo promedio de 500 kg necesita, según veterinarios especialistas.

En cuanto a los perros, la situación es igualmente llamativa. La corporación municipal solo reporta un perro pastor alemán en activo, pero se compraron en el mismo periodo:
- 70 bultos de croquetas para perro adulto, de 18.1 kg cada uno
- 70 bultos de croqueta Chapetes Pet, de 20 kg cada uno
Esto implica un consumo mensual de 181 kg y 200 kg, respectivamente, lo que se traduce en más de 12 kg diarios de alimento para un solo can. De acuerdo con expertos veterinarios, un perro de esa raza requiere aproximadamente 500 gramos de croquetas al día.
Además, en la información presentada no se detalla la existencia real o distribución de los alimentos, ni se proporciona evidencia fotográfica o documental de más animales en resguardo municipal.
En el apartado correspondiente al patrimonio del municipio, se confirma que solo se tiene registro oficial de 10 caballos y un perro. Ante estas cifras, surgen dudas razonables sobre la proporcionalidad del gasto y la transparencia en la distribución de los insumos adquiridos.
Hasta el momento, no se ha presentado una explicación oficial que aclare la diferencia entre el alimento comprado y la cantidad de animales registrados. Tampoco se ha mostrado públicamente evidencia del paradero o existencia del resto de los animales beneficiarios, incluyendo al perro en cuestión, cuya presencia nadie ha confirmado visualmente hasta la fecha.

