Zaira Quevedo
Con motivo del Día de Muertos, el panteón Valle de los Cedros se llena de color, aroma y sentimiento, mientras familias potosinas acuden a decorar las lápidas de sus seres queridos con flores de cempasúchil, veladoras, coronas y ofrendas, en una muestra de amor y respeto hacia quienes han partido.
Desde temprana hora, se observa a personas de todas las edades limpiando, pintando y adornando los sepulcros, colocando arreglos florales elaborados con gran creatividad y esmero. El característico color naranja del cempasúchil ilumina los pasillos del camposanto, creando un ambiente de recogimiento y tradición.








Esta práctica, profundamente arraigada en la cultura mexicana, forma parte de la celebración del Día de Muertos, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y que en San Luis Potosí se vive con especial fervor y respeto.
Entre música, oraciones y recuerdos, las familias comparten momentos de convivencia y memoria, reafirmando que el Día de Muertos es una fecha para honrar la vida a través del recuerdo.
Así, el panteón Valle de los Cedros se convierte una vez más en un espacio lleno de luz, color y tradición, donde las flores de cempasúchil marcan el camino del amor eterno hacia quienes ya no están, pero siguen presentes en el corazón de sus seres queridos.

