Zaira Quevedo
Este 4 de noviembre, San Luis Potosí celebra el 131 aniversario del Teatro de la Paz, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad y un símbolo del arte y la identidad cultural potosina.
Se le conoce como “El Coloso de Villerías” por su gran tamaño y majestuosidad, como una maravilla de su época.
El recinto fue diseñado por el arquitecto José Noriega y construido entre 1889 y 1894 sobre los terrenos del antiguo Convento Carmelita. Su inauguración, el 4 de noviembre de 1894, durante el Porfiriato, bajo la gubernatura de Carlos Diez Gutiérrez. Estuvo marcada por la presentación de la ópera Lucrecia Borgia de Gaetano Donizetti, un acontecimiento que dio inicio a más de un siglo de vida artística.
De estilo neoclásico con influencia francesa, el teatro destaca por su elegante fachada de cantera y por los detalles ornamentales que lo convierten en una joya arquitectónica del siglo XIX. Entre 1944 y 1949, los arquitectos Francisco Cosío e Ignacio Algara realizaron una importante remodelación que modernizó el interior y transformó la disposición original en herradura.





En un tiempo fue sede de la Dirección de Tránsito, de un partido político y hasta de la delegación de la Cruz Roja. El recinto, patrimonio de la humanidad, ha sido remodelado en tres ocasiones, en 1949, en 1965 y en 2017.
En el lugar albergan sus historias de fantasmas, como la de misterioso pianista que se aparece para interpretar melodías al instrumento de fijo y que ha llegado a asustar al personal, o una niña traviesa que de vez en cuando deja sus pequeñas pisadas en el reluciente piso, apenas es pulido.
Hay manifestaciones paranormales principalmente en el escenario o en el foso, debajo de él, que muchos atribuyen a que el teatro fue edificado en un espacio que antiguamente fue una cárcel.
El Teatro de la Paz también resguarda valiosas expresiones del arte nacional: esculturas de Joaquín Arias, entre ellas una dedicada a la bailarina Célica Arias, y murales de Fernando Leal, los cuales narran la historia del recinto y su vínculo con la cultura potosina.
A lo largo de sus 131 años, el Teatro de la Paz ha sido escenario de innumerables presentaciones, desde ópera, danza y teatro, hasta conciertos sinfónicos y festivales internacionales. Hoy continúa siendo un espacio vivo, donde el arte sigue dando voz al espíritu cultural de San Luis Potosí.
¡Enhorabuena y muchas felicidades por mantener vivo uno de los recintos más bellos e importantes del país!.

