El caso del homicidio de José Eduardo Dávila, pasante de Estomatología de la UASLP, volvió a dar un giro luego de que se filtraran versiones extraoficiales que apuntan a la detención de tres presuntos implicados. Aunque la Fiscalía General del Estado no ha emitido un comunicado formal, fuentes cercanas al caso aseguran que Ángel N., Pale N. y Eduardo N. habrían sido arrestados por su participación en el robo y asesinato ocurrido el pasado 8 de noviembre. La falta de confirmación oficial mantiene a la ciudadanía entre la expectativa y la desconfianza sobre la conducción de la investigación.
De acuerdo con estas versiones no confirmadas, las detenciones serían resultado de una investigación que permitió identificar a los sospechosos tras rastrear movimientos, testimonios y presuntas evidencias. Sin embargo, el hermetismo de la autoridad ha provocado que los detalles se conozcan únicamente por filtraciones, un fenómeno que ya ha generado preocupación entre familiares y observadores del caso debido al riesgo de manipulación o imprecisión en la información.
Las filtraciones también incluyen una relatoría de los hechos atribuida a uno de los detenidos, quien habría declarado que Eduardo N., presionado por problemas económicos, fue invitado por su cuñado a participar en el robo de un vehículo. Ambos habrían recogido después a Ángel, quien presuntamente tenía los contactos necesarios para colocar el auto robado. A bordo de un Ibiza negro, se habrían dirigido a Lomas para identificar un objetivo que, según esta versión, resultó ser el Cupra gris en el que viajaban José Eduardo y una joven.
Según estos datos extraoficiales, los tres individuos habrían amagado a la pareja con un arma de fuego. La joven habría logrado descender del vehículo, mientras que José Eduardo fue obligado a pasar al asiento trasero. Antes de que arrancaran, Ángel habría entregado la pistola a Eduardo, quien desde el asiento del copiloto comenzó a amenazar al joven para despojarlo de una mochila. En medio del forcejeo, el arma se disparó, provocando la muerte del pasante, y los agresores lo habrían bajado del auto antes de huir.
La supuesta ruta de escape describe que los implicados condujeron hacia el Río Santiago, donde habrían sufrido una ponchadura, pero continuaron hasta llegar a la carretera 57, lugar donde finalmente entregaron el vehículo a un cuarto cómplice. Las mismas filtraciones señalan que la Fiscalía logró ubicarlos tras una “exhaustiva recopilación de evidencias”, pero hasta ahora no existe un reporte institucional que confirme públicamente las detenciones, los cargos imputados o el estatus legal de los sospechosos.
Mientras la autoridad mantiene silencio, las versiones extraoficiales no dejan de circular, generando más incertidumbre que claridad. Las familias, la comunidad universitaria y la sociedad potosina continúan exigiendo transparencia y un informe detallado que esclarezca el caso. La Fiscalía, por su parte, aún debe pronunciarse oficialmente para evitar que la investigación se siga construyendo con filtraciones, vacíos informativos y narrativas que no han sido verificadas ante la opinión pública.

