Perla Ponce
La Avenida Venustiano Carranza, un corredor emblemático de la capital potosina, enfrenta hoy una crisis evidente. A pesar de las promesas del alcalde Enrique Galindo Ceballos de un “rescate integral”, la realidad muestra un número creciente de locales cerrados y anuncios de renta, lo que pone en duda la efectividad de la intervención municipal.
De acuerdo con reportes del sector, cerca de 80 establecimientos han cerrado, mientras que solo unos 40 continúan operando, una caída que se atribuye a la ciclovía instalada por la administración anterior, la cual redujo los espacios de estacionamiento y afectó la afluencia de clientes.



El llamado Plan Carranza, anunciado por Enrique Galindo el 4 de septiembre de 2025, prometió reactivar la avenida Venustiano Carranza mediante incentivos fiscales para quienes inviertan en sus locales y mejoren fachadas o infraestructura; sin embargo, la propuesta terminó descansando en terceros: por un lado, en que los diputados autoricen hasta 2026 las medidas fiscales que el Ayuntamiento no puede implementar por sí mismo, y por otro, en que los propietarios privados accedan voluntariamente a bajar las rentas, un gesto que el propio alcalde reconoce como indispensable pero que no tiene mecanismos reales de cumplimiento. En la práctica, el plan luce más como un llamado a la buena voluntad ajena que como una estrategia concreta del gobierno municipal para rescatar la zona.
Hoy, Carranza se enfrenta a un desafío crucial: la capacidad del gobierno municipal para cumplir sus promesas y devolverle la vitalidad al corredor. La creciente cantidad de locales vacíos y la falta de acciones contundentes evidencian que, hasta ahora, la promesa del alcalde sigue sin cumplirse.

