Un amplio análisis publicado en la revista Pediatrics reveló que regalar un smartphone antes de los 12 años incrementa la probabilidad de desarrollar problemas importantes en la salud mental y física de los menores. El estudio, realizado por el Children’s Hospital of Philadelphia en colaboración con universidades de Berkeley y Columbia, analizó datos de más de 10 mil niños del proyecto ABCD, el mayor seguimiento sobre desarrollo cerebral juvenil en Estados Unidos.
Los investigadores encontraron que los adolescentes que recibieron su primer teléfono a los 11 años presentan peor bienestar psicológico y físico, incluso considerando otros factores como el acceso a dispositivos en el hogar. Entre los efectos más notorios figuran un descanso deficiente y un mayor riesgo de obesidad, tendencias que se intensifican cuanto más temprano se inicia el uso de un dispositivo propio.
El estudio también observó cambios significativos entre quienes no tenían teléfono a los 12 años. Aquellos que recibieron uno durante el siguiente curso escolar mostraron, a los 13, más signos de malestar emocional y una calidad de sueño inferior en comparación con los menores que seguían sin smartphone, lo que refuerza la idea de que la edad de acceso influye incluso en periodos cortos de desarrollo.
Si bien el análisis no determina qué usos específicos del teléfono causan estos efectos, los autores recordaron que investigaciones previas relacionan las redes sociales, el consumo prolongado de videos, los videojuegos y los chatbots de inteligencia artificial con trastornos de sueño y atención. Aun así, los especialistas reconocen que los dispositivos también pueden aportar beneficios, como facilitar el aprendizaje y mejorar la comunicación entre adolescentes.
Ante este panorama, autoridades sanitarias de Estados Unidos insisten en establecer límites claros, crear espacios libres de tecnología en casa y fomentar actividades presenciales. Las escuelas también han restringido el uso de móviles para proteger la concentración del alumnado. Los investigadores continuarán analizando casos de niños que reciben un teléfono antes de los 10 años, con el fin de diseñar estrategias más efectivas de protección y evitar que la tecnología afecte el descanso o exponga a contenidos inapropiados.
Con información de: Viva La Noticia

