Alrededor de medio millón de creyentes se congregaron este 12 de diciembre en la Iglesia del Santuario del Desierto de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el Valle Buenavista, camino a Mexquitic de Carmona, para venerar a la histórica imagen peregrina de la Virgen de Guadalupe, con una antigüedad de aproximadamente 200 años.
Desde la madrugada, miles de personas comenzaron a llegar por caminos áridos y paisajes agrestes para ver de cerca a la imagen, considerada parte del corazón espiritual de numerosas comunidades de San Luis Potosí y estados vecinos. Aunque no se cuenta con un conteo oficial, la magnitud de la concentración fue evidente en los alrededores del santuario, repletos de fieles provenientes de Mexquitic de Carmona, Ahualulco, la capital potosina, Escalerillas, Soledad de Graciano Sánchez, Villa de Arista, Villa Hidalgo y diversas localidades de la región.
Juan Carlos Jiménez, coordinador de la imagen de la Virgen Peregrina del Santuario del Desierto, explicó que esta escultura mantiene viva una tradición de más de dos siglos, al recorrer cada año distintos puntos del país. La peregrinación inicia a principios de enero y se extiende por comunidades rurales, municipios potosinos y entidades como Zacatecas, hasta llegar a la Huasteca. El recorrido concluye el último domingo de noviembre, cuando la imagen regresa al Santuario del Saucito.
Las celebraciones comenzaron desde las seis de la mañana con misas tradicionales y continuaron a lo largo del día. Uno de los momentos más significativos se vivió alrededor de las dos de la tarde, cuando la imagen peregrina fue recibida de manera solemne por el arzobispo Jorge Alberto Ramos Arispe. Posteriormente, el fervor guadalupano se mantuvo con oraciones, cantos y muestras de agradecimiento que se prolongaron durante la tarde.
El Santuario del Desierto posee una profunda raíz histórica y espiritual. Antes de convertirse en el recinto actual, fue una pequeña ermita construida alrededor de 1670. Además, resguarda una imagen principal de la Virgen de Guadalupe datada en 1629, que está próxima a cumplir cuatro siglos de existencia, lo que convierte al lugar en uno de los espacios religiosos de mayor valor histórico en el estado.
A diferencia de las manifestaciones de fe que se viven en la capital potosina, como las caminatas de rodillas por la calzada, en el Santuario del Desierto la devoción se experimenta en medio del silencio y la soledad del entorno, con costumbres propias del pueblo de Mexquitic de Carmona, donde el arraigo histórico y la fe hacia la morenita del Tepeyac siguen siendo protagonistas.

