Isabel García
La crisis de bacheo en la capital potosina no es solo un problema de imagen urbana o molestia ciudadana, se ha convertido en un factor que impacta directamente la competitividad, la movilidad y la calidad de vida, advirtió el investigador de la Facultad del Hábitat de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Benjamín Alba Fuentes.
Actualmente, miles de ciudadanos han destacado la clara omisión del Ayuntamiento de San Luis Potosí en el mantenimiento de su infraestructura vial.
El académico explicó que San Luis Potosí enfrenta una problemática estructural agravada por su geografía, ya que es una ciudad con una gran cantidad de baches, lo que acelera el deterioro del pavimento cuando no existe un mantenimiento constante y planeado.
“El mal estado de las vialidades incrementa los tiempos de traslado, encarece la operación de las empresas y reduce la competitividad urbana. Es un indicador que mide incluso el IMCO”, señaló.
De acuerdo con Alba Fuentes, la zona metropolitana pasó de ser una “ciudad de 15 minutos” en 2010, a una ciudad donde hoy los traslados promedio superan los 65 minutos, lo que genera pérdidas económicas diarias cercanas a los cinco millones de pesos solo en la Zona Industrial.
A este impacto económico se suma el daño social: trabajadores que destinan hasta 12 horas diarias entre traslado y jornada laboral, restando tiempo a su vida familiar y afectando su bienestar.
El investigador fue contundente al señalar que, mientras el gobierno estatal y federal invierten en grandes obras, los municipios particularmente la capital, han descuidado lo que les corresponde: el ordenamiento vial, el mantenimiento de calles y la eliminación de obstáculos como baches, boyas innecesarias y semáforos mal ubicados.
“La falta de una Ley de Movilidad actualizada y la ausencia de voluntad política municipal mantienen a la ciudad en un rezago que ya supera los tres o cuatro años”, advirtió.
Para Alba Fuentes, el problema no es la falta de recursos, sino la falta de coordinación y decisiones, lo que ha dejado el bacheo como un tema relegado, a pesar de su impacto directo en la economía y la vida cotidiana.

