Isabel García
San Luis Potosí enfrenta un aumento sostenido en los casos de maltrato animal, una problemática que, lejos de disminuir, se ha vuelto más visible y extrema, según el balance presentado por la asociación protectora Huella Amiga A.C., dirigida por Karla García.
La activista explicó que, aunque el maltrato hacia los animales ha existido siempre, actualmente se observa una mayor saña y una preocupante pérdida de empatía social.
Indicó que la violencia contra animales vulnerables se ha normalizado en muchos entornos, donde siguen siendo tratados como objetos desechables y no como seres sintientes.
En términos de cifras, Huella Amiga recibe alrededor de 10 denuncias semanales, principalmente por agresiones, abandono y omisión de cuidados. Sin embargo, el número real de casos es mucho mayor si se consideran los reportes que llegan a otras plataformas de rescate y denuncia, algunas de las cuales superan los 20 casos diarios.



A pesar de que San Luis Potosí ya cuenta con legislación en materia de bienestar animal, García señaló que muchas de estas normas permanecen sin aplicación efectiva.
El abandono es actualmente la principal forma de maltrato, ya que animales domésticos son dejados en calles, terrenos baldíos o colonias periféricas, donde enfrentan condiciones extremas sin posibilidades reales de sobrevivir.
A esto se suma el abandono “invisible”, cuando propietarios se mudan y dejan a sus animales encerrados en viviendas o azoteas, completamente aislados y sin atención.
Estos casos representan uno de los mayores desafíos para los rescatistas, ya que la falta de órdenes judiciales impide el ingreso legal a los domicilios, incluso cuando hay evidencia de que un animal se encuentra en peligro. La única alternativa, en ocasiones, es solicitar apoyo vecinal para intentar rescates urgentes.
Respecto a los puntos de mayor incidencia, Peñasco destaca como una de las zonas más críticas. Ahí, los animales son abandonados en tiraderos clandestinos, donde viven en condiciones extremas de insalubridad, hambre y enfermedad.
La reproducción constante y la falta de atención veterinaria han convertido el lugar en un foco de sufrimiento animal, sin que hasta ahora existan acciones contundentes para atender la problemática.
Huella Amiga A.C. reiteró que el incremento del maltrato animal debe ser atendido como un problema social de fondo, que requiere no solo castigos, sino políticas públicas de prevención, educación y atención integral, así como una mayor corresponsabilidad ciudadana.

