Felipe Morales
El brasileño Rodrigo Dourado acudió por última vez a las instalaciones de la Presa; ya no entrenó, fue a despedirse.
Al salir lo esperaban algunos aficionados que fueron atendidos por el jugador que ya pertenece a las Águilas del América.

Dio autógrafos, se tomó fotografías, todo de forma amable pero al recibir un simple cuestionamiento: “estás contento?” respondio:
“no puedo hablar pero gracias por todo” y se alejo.
De esa forma concluyó su relación con la institución del Atlético de San Luis para incorporarse inmediatamente con su nuevo plantel, reencontrarse con André Jardine el entrenador que también lo dirigió en San Luis Potosí.
Dourado deja al Atlético, club que deja ir una pieza muy importante sobre todo ante la cercanía de una temporada en la que hay que retribuir a la afición y solventar una enorme deuda.

