Desde San Luis Potosí, migrantes venezolanos siguieron sin descanso el desarrollo de los acontecimientos políticos en su país de origen, luego de confirmarse la detención de Nicolás Maduro. Para quienes abandonaron Venezuela empujados por la crisis económica, la inseguridad y la falta de oportunidades, la noticia fue recibida como un punto de quiebre que durante años parecía imposible.
En la Casa Hogar del Migrante, donde actualmente pernoctan entre 25 y 30 personas de origen venezolano, el ánimo general fue de optimismo. De acuerdo con el padre Marco Antonio Luna, director del albergue, muchos de ellos se vieron obligados a salir no solo por carencias económicas, sino también por episodios de persecución política, lo que los llevó a emprender rutas migratorias largas y riesgosas. Algunos llegaron a este espacio tras ser deportados de Estados Unidos, mientras que otros partieron directamente desde Venezuela con la esperanza de alcanzar mejores condiciones de vida.
Aunque el anuncio generó entusiasmo, el regreso al país sudamericano aún no es una opción inmediata. Los migrantes coinciden en que es necesario esperar a que exista estabilidad real y condiciones de seguridad que garanticen la integridad de sus familias. Durante las primeras horas posteriores a la noticia también se vivieron momentos de tensión, debido a reportes de violencia en algunas zonas de Venezuela, lo que incrementó la preocupación por sus seres queridos.
Mientras tanto, la Casa Hogar del Migrante continuará ofreciendo apoyo humanitario y acompañamiento a la comunidad venezolana en tránsito. Para muchos de ellos, este momento no solo representa un cambio político, sino la posibilidad de volver a imaginar un futuro distinto para su país, aun cuando la esperanza se viva, por ahora, a la distancia.
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